Una vez se dijo que lo que transitamos es lo que podemos hacer. Hacer para tener, para estar con otros que aprenden de la vida.
Recordar reflexiones es irnos hasta las palabras que en algún momento escuchamos, estas calaron muy dentro de nosotros, enseñándonos a tomar acciones en pos de un nuevo horizonte, horizonte que se convierte en verdad, para no volver a caer en los errores que siempre cometemos. Olvidando de una vez por todas aquellos ciclos de manipulación que hemos consentido por otros ya que no saber estar.
Nuestro sistema, crea intereses tan personales que al momento de compartirlos, sólo podemos entender que son ideas de consumo, más que de realización colectiva. Cada interés construido demuestra una esperanza vencida, rasgando de esta forma los deseos de nuestro humanismo. Nosotros, somos los únicos que conocemos la crudeza de hacer el camino, unas veces por terquedad, otras por solidaridad, pero todo este trayecto se puede definir desde el valor de las pequeñas acciones, destruyendo así los errores sociales que conocemos.
Estos son nuestra cotidianidad, espejismos de lo que es revelado en discusiones y críticas para fortalecer lo que somos, ya que en nosotros hay un conjunto de lazos sociales y relaciones que expanden de esta manera la visión de un ahora mejor. Ya que ser mejores es saber interpretar las circunstancias y exponerlas con creatividad para generar de esta manera transformación.
La cual nos liga a nuestros pares para romper al final aquellos arquetipos de invisibilidad, tanto personal como social, es por ello que sea cual fuese el camino que cada uno de nosotros emprendamos, trabajemos en conjunto para de esta manera tener una nueva visión de nuestro quehacer personal y así construir la emancipación de nuestros pueblos.
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