Nada es menor o mayor, solo es la perspectiva de los unos y los ceros en este mundo binario.
Desde ceros hasta el cien, desde el hoy hasta el mañana, los años pasan y estos se convierten en privilegios o derrotas. Todo tiene su tiempo debajo del sol. Se nace desde el momento en el cual preguntamos, y se muere cuando ya hemos dejado de preguntar y creemos tener las respuestas de todos nuestros interrogantes.
Buscamos una y otra vez las respuestas para tratar de entender lo que nos rodea. El mundo es más de lo que nos imaginamos. Por ello cada cero que encontramos en nuestra vida nos hace pensar, soñar y curiosear la realidad que compartimos con otros.
Por eso cada acontecimiento es un nuevo suceso que ocurre al otro extremo de la calle, para unos es alegría y para otros son lágrimas. Pero para los observadores son datos que merecen atención.
Contemos nuevamente las aventuras, las derrotas y las lógicas diferidas de sólo entender lo que nos apasiona y lo que no. Para acercarnos una vez más a lo esencial, a lo invisible y a lo que es real para nosotros como para otros que caminan en la misma dirección. Hoy más que ayer necesitamos cercos de protección para creer nuevamente que el mundo, como aquellos que lo habitan tienen esperanza de un mejor porvenir.
Ahora pensemos e imaginemos esto. En el final de la calle existe la vida y la muerte, la magia y la realidad, las bitácoras o las analogías, las historias o los mitos, los rumores o la verdad, ¿que estamos buscando?
Realización para nosotros, o el poder compartir el mundo para todos los que aún no han llegado. Sí decidimos, y cual fuese la decisión, mantengamosla, esto dictará para nosotros el acercamiento a la verdad aún cuando existan múltiples ceros que no nos permiten verla.
Ceros de pensamientos, emociones y razones, la vida es binaria, eso se nos ha dicho, lo hemos creído, y hemos emprendido los deseos más profundos de nuestra cabeza. Conspirando con la noche, o con un gran himno -canción- y/o con la mejor de las lecturas encantadas. Podemos creer que lo que nos depara para el mañana puede realizarse.
El todo o la nada son espacios que debemos aprender a llenar. Ya que no saber es la mejor condición de la humanidad. Porque nos lleva a buscar por múltiples fuentes la verdad que está suscrita en lo que más anhelamos.
Todo parece ser fugáz, la vida, la alegría, los colores, las relaciones, el conocimiento, las creencias y aun lo que falta por conocer, eso suena muy a un pensamiento muy ecológico, humano, antropocentrista para decir verdad.
Pero recordemos que todo lo que comienza termina, esto se sabe no porque seamos inteligentes sino porque es el ciclo de las cosas. Interpretar los momentos y vivir con todas las circunstancias hace que no nos hartemos de encontrar lo que en verdad merecemos. Y muchas de las cosas que buscamos para sentirnos plenos no están afuera, más bien las encontramos dentro, muy a lo profundo en nosotros, y eso es lo que nos da libertad en realidad.
Nuestra premisa en esta ocasión de ceros es la noche, en ella encontramos los suspiros y las apariciones que no creemos tener. Pero la eficacia del amor, es relacional con las personas, con las causas y con la verdad que no discrimina. Sino que con convicción crea realidad, razón y posición crítica sobre los diferentes estados de la sociedad.
Hoy tenemos ceros, unos y binarismos. Pero esta no es la conclusión. más bien es el debate que debemos tener para entender que hay una dualidad en el mundo que nos merece en cada instante. Para entender que el movimiento nos da vida.
Deja un comentario