Es la interpretación de las acciones es donde conocemos en verdad quienes llegamos a ser.
Todo comienza en el conocimiento, en lo que es simbólico, y en lo que a medida del tiempo se convierte en relativo, ya que se entiende para sí como la conducta individual y colectiva que construye múltiples escenarios de definición para las situaciones vivenciales y próximas.
Así es como llegamos a las mejores obras de la sociedad, a las que debemos interpretar cotidianamente en nuestro medio, estas hacen y direccionan todo aquello a lo que debemos creer, podemos de lo que podemos hablar ya sea de política, cultura, espiritualidad, relaciones personales y afectivas como también de la educación que hoy necesitamos no solo para los avances de la tecnología, sino para saber que el circo se da desde el espectáculo de la ignorancia. De quienes lo promueven como de aquellos que lo aceptan.
Todo se sustenta en las bases, los hábitos y en rutinas que cada uno ha venido construyendo, ya sea de 22 días, 44 u 66. Y puede que los cumplamos al pie de la letra, o solo los entendamos para dar murmullos a nuestros pensamientos y así cambiar la matutinidad de los pensamientos importantes, ya que si tenemos un programación neurolingüística podremos alcanzar mejores habilidades. Es decir, los pensamientos que se convierten en acciones son mayores que los pensamientos que solo quedan en la divagación.
Rompamos lo que muchos hacen y hagamos algo diferente. Demos un nuevo giro. Porque hoy se habla del club de las cinco de la mañana. De los que hacen ejercicio y aun de los que toman bebidas verdes… ¿pero todos debemos tener los mismos hábitos? No, cada uno construye la realidad desde su propio entendimiento, conversar con otros es ampliar los espectros de vivencia. Que tal si comenzamos el día a las siete de la mañana, nos sentémonos a leer algunos libros, las noticias o el escuchar un podcast o la canción de la semana. Que tal si pensamos en la importancia del tiempo para desayunar y estar listos.
Que tal si ya son las diez de la mañana y desarrollamos nuestra mejor habilidad. Llamemos a alguien que nos ama, y conversemos de todo y de nada. Ya llegamos al mediodía y porque no contemplemos lo que hay a nuestro alrededor, comamos algo ligero, conversemos con alguien y demos respuesta a algunos interrogantes ya sea de la vida, de la existencia, de la política o de todo lo que nos rodea sea espiritual o material. Pensemos que a las dos de la tarde podemos practicar algo distinto a lo que sabemos hacer y ahí podemos decir que todo el día está resuelto. Con afán o sin afán todos tenemos el mismo tiempo para correr o tomar las cosas con calma.
Ahora ya que conocemos de antemano el final, seamos breves y prácticos. Busquemos con intensidad lo que deseamos obtener, nuestro trabajo matutino es el alimento para seguir desarrollando nuestras cualidades. Recordemos que en nosotros hay calma, certeza y conocimientos múltiples del clímax que podemos manejar sobre diferentes situaciones, nuestra mejor arma es el conocimiento es ese que usamos para favorecer todo nuestro contexto.
La vida nos da giros, tanto de la información recolectada, como de aquella que nos aportará lo suficiente para avanzar y no retroceder en nuestras debilidades. Porque estas son necesarias para mirar de otra forma lo que en verdad ya ha sido y entender que la vida es un complemento de la visión de lo invisible.
Giremos una y otra vez hasta encontrar en nosotros la grandeza de no ser reconocidos por un contexto efímero, sino de aquel que es sensato y responsable con la destreza de nuestros ideales. El tiempo es ese plan no estructurado de la realidad que es celoso del mundo, que nos encasilla para controlarnos.
Somos organismos, no máquinas, que nos desarrollamos y pensamos, que gritamos libertad cuando somos esclavos. Cada uno de nosotros tiene sus propias luchas y estas se dan por proclamar la verdad. La cual es conocer, aceptar y rechazar, y entender que todo tiene un fundamento y este está dentro de nosotros no por presión o por naturaleza, sino que somos esclarecedores de las mentiras.
Y algo para terminar los giros es saber que estos son certeros que nos llevan a descubrir el bien, sobre toda perversión la cual nace en el corazón y bien dice el verso, sobre toda cosa guarda el corazón porque de él mana la vida.
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