Es un comienzo, un caminar y un nuevo quehacer.
La historia nos da el conocimiento y la formación para asumir nuevos comienzos, estos hechos son las siluetas que hemos tratado de comprender en todo nuestro despertar, luchamos, una y otra vez contra el mundo, sus políticas y las enseñanzas a nuestra carne, encontrándonos en lo incierto, en ese desierto, es donde comenzamos a escudriñar lo que debemos dejar de nosotros y lo que debemos seguir aprendiendo para emprender, ya que muchos de los errores que hemos cometido se han transformado en la esperanza de poseer la experiencia del fracaso.
Hoy podemos comenzar, mañana recordar, y en el futuro creer. Ya que este es el saber que todo mejorará y será más prometedor, la esperanza es nuestro mejor regalo, no debemos perderla, hagamosla en acciones tardías y entendamos en ella el comienzo del caminar y desear desde lo lejos el mejor porvenir para aquellos que están en nuestros pensamientos, ya que recordarlos es poseer su esencia en nosotros.
Así que cada vez que pensemos hagámoslo de la mejor forma, ya que nuestros pensamientos cuentan lo bueno de poder saltar de las emociones a las acciones. Diciéndole al mundo, que todos somos seres imperfectos, y que nuestro mayor error es creer en la perfección como visión para cambiar la realidad, siendo esta el motor de todo movimiento. Conquistemos desde la esencia, seamos locos y trastornadores, porque la subversión es el inicio de romper la indolencia.
Pensemos, sintamos, hagamos, que esta constante fórmula sea nuestra mayor coherencia, el mundo de hoy nos asusta de permisividades, no jugamos su juego, más bien que él juega el nuestro, y que la ética sea la fundación de toda la nueva integralidad. Argumentemos y demos poder aquellos a quienes se lo han arrebatado, nuestro deber es ser cabeza, cuerpo y organización, no estamos solos, aun cuando se aparenta, en nosotros hay muchas generaciones pidiendo libertad a la esclavitud.
Desde el dos mil ocho hubo hombres y mujeres que apostaron por la verdad, llegaron a lugares inimaginables, aprendieron y fueron enseñados por aquellos que aún poseen un conocimiento propio, formalizaron organizaciones de base, y entendieron que reforma tras reforma genera cambios, siendo lo más importante el conocer, preservar lo originario, dado los nuevos tiempos descuidan y ofenden como retrogradas los pensamientos de la aboriginalidad, nuestra tierra nos pide, que escribamos, investiguemos y seamos sus defensores, porque no es del que más tiene, sino es del que en verdad quiera ensuciar sus manos para producir desde ella vida.
Conjuguemos la profesión, con la creencia, los eslogan nacionales y demos identidad a nuestro género, luchemos sin cansarnos y que todas las generaciones emprendan que en unidad todos podemos sumar fuerzas para reconocernos en el otro, sabiendo que la palabra es la mayor causa de lealtad, compromiso y libertad, forjando el camino de siempre saber que nuestros tiempos son reducidos, y lo humano está ligado al despertar de lo social en su comprensión raizal. Basta de arquetipos, no debemos olvidar aún cuando hemos avanzado, la memoria es perfeccionar nuestra mente por eso decimos siempre la verdad.
Dictando, dictando se dicta la verdad.
Reconozcamos a aquellos que no la dicen.
Confrontemos y exhortamos.
Animemos y luchemos, pronto nos
nos enamoramos.
No callemos las cosas.
Hablemos siempre.
Pensemos el nosotros, ellos,
los que no son escuchados.
Busquemos la paz, no enseñada.
Cultivamos el valor, y liberemos nuestros miedos.
Seamos diferentes por locura.
Y ante la indignación pintemos las calles.
Hoy sonreiremos y mañana encontraremos descanso.
No hay mayor circunstancia que entregar todo.
Nuestra pasión nos llevará a conocer
la emancipación.
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