Pensar en el porvenir nos hace tomar acciones.
Aprender es cuestionar lo que vemos, y en otras palabras es cambiar, tanto en lo pequeño como en lo grande. Como en todas las circunstancias como en lo que pensamos y desarrollamos. Por eso todo acto de aprendizaje es saber, es reflexionar y es colocar en práctica todo lo nuevo para llegar más lejos de lo que ya hemos recorrido.
El mañana se construye desde el hoy. Se establece desde nuestras ideas, nuestros principios y aquellos límites que son la cercanía del cuidado, el deseo y el saber aguardar aquellos caminos ya recorridos que podemos repetirlos o dejarlos aún lado para dominar lo desconocido.
Cada avance por el mañana que conquistemos debemos entregarlo al Viento, atesorarlo en la memoria, y compartirlo con otros como una acción simbólica para demostrar en qué creemos. Ya que el credo es una forma distinta de saber que en nosotros hay vida, fe, esperanza, y amor.
Pero antes de compartirlo meditemos en esto “muy pocas personas nos pertenecen, se alegran con nosotros y aun se entristecen en nuestros días de dolor. Por ello, veamos el corazón más que la apariencia”. Ya que el cambio de mentalidad no solo es proponer nuestros pensamientos y nuestras acciones al porvenir (en historias). Sino aprender a construir con aquellos que ven el mundo de igual forma que nosotros, y en este caso donde todos tengamos las mismas posibilidades de crecimiento, desarrollo, esperanza y fe.
Lo conquistado es ello, una conquista más. Para nuestros recuerdos, para nuestra escalera del éxito, para la vida en el mañana. Y quizás para recordar con nostalgia todo lo que nos rodea, ya que esto es es tan efímero que nos dice que cada conquista es luchar hasta el cansancio para poder salir vencedores.
Podemos huir al oriente, al este,al norte o al sur pero nuestros propios temores siempre nos acompañarán ¿qué debemos hacer con ellos? contarlos, vivirlos y enfrentarlos, subamos una montaña y venzamos nuestra propia maldad. Si esto no nos libera, tendremos quizás la mejor vista de lo que nos falta por conquistar.
El mañana se avecina. Pero si nuestra maldad supera nuestros propios límites, seamos francos con los que nos rodean y que ellos nos juzguen porque antes de negarnos a nosotros mismos, debemos pensar en el daño de cualquier tipo de maldad, la cual es la intención de nuestro corazón para que otros sean o no en la sociedad que tenemos.
Nuestro mundo está construido desde los límites y su base es el desarrollo de nuestras libertades, pero que no se nos olvide ver al mundo la libertad desde el principio de reciprocidad. Y este es que si soy libre el otro también lo es. Respetemos la convivencia, las doctrinas que hay dentro de nosotros. y aportemos cuidado, aliento y verdad a todo lo que somos.
Ya que romper el ciclo es entender que el hoy no se construye desde los comentarios, sino desde las acciones que posibilitan a que el otro sea. Ya que debemos cuidar nuestro corazón porque de él mana la vida (Pro 4.23).
Cuidemos nuestro interior, junto con nuestros deseos, nuestros anhelos y nuestros sueños. Busquemos el gozo de saber hacer el bien sin importar a quién y de poder mantenernos fieles a nuestras causas ya que la lealtad como valor se ha perdido y es por el egoísmo que yace en nuestra realidad. Donde el Yo importa más que el nosotros.
El mañana es nuestra recompensa. Nada sería igual si nosotros no somos conscientes y buscamos la libertad, el respeto, la fe y el amor. Por eso meditemos en el concepto de que “la verdad nos libera”, de la opresión, el egoísmo y la maldad que yace en nuestro interior. Lo cual se ve reflejado en la coherencia y la consecuencia de nuestros pensamientos y nuestros actos.
Los límites como las decisiones harán de nosotros la grandeza de nuestro propósito. En el camino que hemos decido tomar sabremos con quienes estaremos, por eso mantengámonos firmes y perseverantes para llegar a la meta. Ya que a su tiempo llegaremos a esta y veremos con esperanza, nostalgia y verdad el ayer y sabremos que este nos lleva al mañana que comienza desde hoy.
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