Cómo describimos el tiempo, si lo tratamos de futuro cuando el presente es el pasado de lo que estamos viviendo.
Podemos ser muchos, pero en verdad somos pocos, somos el movimiento de la vida, la realidad y de la cultura impregnada en muchas acciones cotidianas, todo lo que hemos sido, solo a consistido en poder comprender, aprender, valorar y llevar todas las imágenes personales -mentales- a todos los objetos que nos han rodeado.
Así comprendemos que es lo natural y lo artificial, con la certeza de siempre develar todas las representaciones que absorbemos de los espacios habitados y no habitados, comprendiendo que todo lo natural está siendo modificado para hacerlo “mejor o más resistente” dado a los cambios que son totalmente intencionados, cambios que se sustentan en la ambición egoísta de creernos dueños y señores de todo, sobrepasando los límites de nuestra mente y perjudicando aquellos que no tiene mucho que apostarle a la vida lejos de su contexto.
Lo artificial se celebra en la actualidad, y se vocifera como la cura de nuestros propios males, pero a lo artificial le tengo miedo, porque, las máquinas procesan, ayudan y en su mejor brillo llegarán a decir que gracias a nuestros ingenios ellas existen y como creación nuestra pensaran y se harán conscientes de que la vida les pertenece como nosotros lo hemos creído. ¡Y vaya que gran equivocación seguimos alimentando!
Imaginemos la realidad, como está compuesta, qué colores y qué matices la constituyen, meditemos cómo es que en nosotros hay un genoma que cargue la historia de todas las generaciones pasadas que fueron cercanas a nosotros, y que en el pensar nosotros podamos llegar a lo que ellos hicieron y muchas de sus tendencias nos cargan, nos satisfacen, nos esclavizan o nos liberan. De eso se trata un a nosotros.
A nosotros, es entender, buscar, comprender como tarea, la utilización de toda la información recopilada para llegar a lo natural, o a lo sobrenatural, a lo que no necesita de la tecnología para vivir, más bien la entiende como el medio para generar la influencia de la abnegación sobre lo que está escrito y son las leyes humanas.
Hoy sabemos que el tiempo es solo una causa, una metáfora y un espectáculo no comprendido para ver el pasar de lo momentos y decir que todos nuestros planes nos llevarán al mejor porvenir, es cierto, los planes nos llevan al porvenir.
Porvenir de ayudar, de extender brazos y alzarlos aun cuando estén cansados, ya que el mejor camino no es el que caminamos solos, sino es en el que podemos brindar ayuda, conocimientos y acompañamientos acertados pese a las circunstancias, de eso se trata, de caminar el camino de nunca acabar y donde retroceder no es opción.
El tiempo es nuestro mejor imaginario, es pasado, presente y futuro, es la constante de la mejor oportunidad y la negación existente de toda creencia fuera de nuestro conocimiento, cada uno de nosotros nos acercamos, nos asemejamos y comparamos lo conocido con lo incierto. De eso se trata, de confrontar, asumir y cambiar rumbos, porque el mejor rumbo es una idea y el noventa y nueve por ciento de perfeccionamiento.
Tiempo,
ausencia,
miedo,
ayuda,
todo.
by: @aea_angarita
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