¿por qué agradeces?
¿Qué difícil resulta dar las gracias cuando el resultado no fue el esperado? ¿Cómo podría pasar por nuestra cabeza agradecer cuando nuestra pareja nos dejó? o ¿Los exámenes dan un resultado preocupante? O incluso cuando atravesamos días difíciles sin amigos, sin aliados, sin apoyo y nos encontramos una vez más con nosotros mismos.
Creemos que el agradecimiento se da más cuando las cosas salen naturales, y nos sentimos correspondidos, pensamos que cuando nuestra pareja dice que formalicemos nuestra relación, o cuando nos vemos al espejo sanos, guapos y brillantes, o cuando estamos con amigos, con familia, con colegas, y con cómplices de aventuras. Es más sencillo.
Pero, hoy te invitamos a detenerte, a pensar, reflexionar y a agradecer por todo lo que hoy tienes a tu alrededor, son muchas las circunstancias las que nos transforman y sacan de nosotros la mejor versión que somos, en ocasiones estas toman tiempo y sabemos que “cuando más oscura es la noche, es porque ya viene el amanecer”.
Por eso, meditemos en todo, en el dolor, en los problemas, en que la planeación no salga, en que es difícil despedir a un ser querido o culminar nuestros pasos por un lugar que nos ha acogido con sencillez y bondad. Los días son difíciles y sabemos que muchos corren contra el viento, queriendo alcanzar sus metas, sus logros o esos sueños que dicen que todos podemos tener lo mismo.
Y claro todos podemos tener lo mismo, pero desde nuestros gustos, nuestras pasiones y desde lo que realmente es importante. Porque no todo lo que el mundo pinta como éxito es para todos, ya que todos poseemos una visión individual y distinta de lo que es este en nuestras circunstancias. La carrera de ratas la vivimos, pero quienes somos nosotros para cuestionar ello.
Somos personas comunes, que reflexionan, que se acercan, que conocen y que acompañan a otros, que piensan más allá de lo que hoy tienen, y es que claro tener, conquistar, lograr es un proceso de cada uno, individual y colectivo, porque esto demostraría que avanzamos y vamos por más, pero acá se debe dejar en salvedad que nosotros no seríamos nadie sin nuestras relaciones sostén, no lograríamos nada de lo que somos. Pensemos en ellos y en cada uno de sus sacrificios para agradecerles hoy, mañana, tiempo después, pero que este no tarde, porque en ocasiones no logramos agradecer.
Agradezcamos por lo bueno, como por lo malo (más énfasis en lo último) porque podemos construir momentos, historias y el ver nuestra humanidad, la cual es frágil, llena de temores, fracasos y frustraciones, y sin lugar a dudas llenas de necesidad, ¿cómo es eso?
Sí, y esto se genera porque como sociedad vivimos “conectados” de lo que genera felicidad momentánea, éxtasis y emociones efervescentes, que disimulamos por el positivismo tóxico que nos rodea, que la felicidad es esto o aquello, que el estar tristes o deprimidos NO es la constante del ser humano. Que debemos tener rutinas extenuantes, comer sano, hacer ejercicio, leer al año, viajar, ir de rumba, ser los mejores críticos de la realidad y llenarnos de cuánta motivación barata existe para ser lo que debemos ser.
Nosotros no tenemos el control de casi nada en nuestras vidas, ni siquiera en donde nacimos o a qué familia pertenecemos, y esto ya es mucho que decir, porque no somos capaces de ver hacia el pasado y aprender para no repetir los patrones que nos condicionan. Ya sea a el capital social en que estamos o a ese capital cultural que nos cobija. Todos tenemos el poder de cambiar las circunstancias y saber que rumbo no queremos seguir. Ya bien la frase lo decía:
El que no conoce su historia, está condenado a repetirla. A veces como comedia y en otras ocasiones como tragedia.
Por eso, paremos, tomemos un respiro y meditemos qué cuando algo es quitado o causa dolor, es porque Él siempre lo usará para algo mejor en nuestra vidas. Suena retador e incluso es ir en contravía de lo que la sociedad a preestablecido para todos sus habitantes.
No es por conocer el plan completo, es que debemos intentarlo una vez más, hasta que los corderos se conviertan en leones. El plan de la vida es vivirlo, disfrutando el recorrido, soltar lo que nos aqueja y agradecer por todo lo que ocurre. Las circunstancias no nos determinan, más bien nos ayudan a entender el lugar, el espacio y lo que nos corresponde hacer.
Cuida de todo lo que hay a tu alrededor, aprende de ello, sé sencillo, humilde y no te canses de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharas si perseveras. Ya que volver a comenzar no es complejo es solo la disposición de nuestro corazón. Es volver al origen de todo y agradecer por lo que ha sido, por lo que no, por lo que es y por lo que vendrá.
Date hoy una nueva oportunidad de declarar el bien con tu boca, de saber que algo más grande viene si tienes fe. Y que todo lo que ocurra sea real, sensato y valioso para lo que eres.
by: @aea.villamil3 & @aea_angarita
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