Dime con quién andas y te diré quien eres.
Muchas veces hemos escuchado el refrán “el que anda entre la miel algo se le pega”, hoy por hoy todo el mundo habla de la perfección, lo cual hace olvidar lo que es bueno, porque día tras día vamos en una carrera para encontrar el amor, la familia, el trabajo, la riqueza, la espiritualidad y ser esos únicos en el podio. ¿Pero será que ir tras el viento es nuestro destino o es la secuencia de la sociedad que habitamos?
Hoy la sociedad se basa en lo que ocurre en las redes sociales (virtuales), que es seguido por miles y miles de millones de habitantes, una realidad muy diferente a la verdadera, algo que nos cuesta hoy entender y aprender a ver, esta realidad virtual dice ser un reflejo de nuestro mundo, pero quizás solo es la decadencia de nuestra llamada perfección.
Ya que ser famoso es un concepto que debemos replantear, y porque no decir si este es el sinónimo de lo importante y valioso o solo es verdad de nuestra estupidez humana. Ya se premia más al que tiene miles de seguidores en sus cuentas, a aquel que es talentoso, esforzado y valiente, no visto desde la superación sino desde su forma de alterar los valores sociales y culturales que se vienen transformado con los últimos años del milenio.
Ya que si hablásemos de perfección tendríamos que entender el verso “Os envío como ovejas a un lugar lleno de lobos. Por eso, sean listos y estén atentos como las serpientes, pero también sean humildes como las palomas” Mt 10:16.
Entonces a esto debemos decir que nuestra atención debe ponerse en lo que es bueno, agradable y sobre todo en lo que se necesita en cada esquina de nuestra ciudad, en cada puesto de lectura, en cada lugar donde no hay humanidad sino sistematización del mundo.
Ya que hoy las ciudades se hacen desde los edificios, desde los centros internacionales y de control, cortando los lazos comunitarios, y haciéndonos más individualistas que seres sociales, por ello no ir tras el viento es pausar el devenir diario, atender al necesitamos, escuchar al que quiere que su voz sea escuchada y aún al que solo quiere una sonrisa y un abrazo, para continuar. Ya que seguimos siendo la sociedad de los indolentes e indiferentes por invisibilizar al que pasa a nuestro lado y la pasa mal.
Sabemos que el mundo habla, desde la noticias, la música, las series o la última tendencia en premios y en moda, pero correr tras el viento, es no darnos cuenta de que hoy la realidad es más nociva para nuestro cuerpo, pasamos una pandemia, un millón de virus y seguimos creyendo que el más fuerte sobrevive, pero este al final morirá como todos nosotros.
Debemos ir en contravía de lo que el mundo habla, somos seres individuales pero internamente colectivos, y es a esto que debemos hacer una reflexión no de perfección, sino de entender que lo bueno es lo que trasciende y no solo es con nuestra familia, sino que debemos hacer el bien sin mirar a quien. Ya que nuestro deber es quitar de nuestro corazón la ira.
Perdonar a otros y avanzar en el entendimiento de nuestro horizonte el cual es insistir en lo que en verdad somos, lo cual es un mar de metas, anhelos, sueños, y deseos, que nos llevan por este viaje del vivir.
Conversemos con claridad, con vida en nuestra boca ya que en esta no puede haber vida y muerte a la vez. Sabemos de las injusticias de la sociedad, pero entender es ver todo el horizonte, tanto de la historia de uno como de otro. Por ello antes de actuar piensa en lo que te ha construido y actúa de acuerdo a tus creencias, tu familia, tu espiritualidad, y todo lo que te compone.
No debes impresionar a nadie más sino solo a ti. Ya que tu vives la realidad desde lo que la comprendes.
Ve por lo que es sencillo y complejo a su vez, por lo es real y hace eco en tu mente, ya que te da los buenos recuerdos para contar, no olvidando que las lágrimas también son parte de la historia.
Por eso romper lo que el mundo habla es entender que tú eres parte del éxito, la felicidad y la prosperidad, ya que reconoces lo bueno y no lo perfecto, sino lo humano y lo que necesitamos cambiar para entender qué hemos aprendido a vivir en comunidad.
Por eso disfruta de cada momento que tienes para construir la vida, ya que esta es de las lecturas, las conversaciones, lo que has compartido, lo que te reta cada día a ser mejor, tanto para el cielo, para ti, como para la personas que decides tener a tu lado para caminar y conversar sobre lo que la sociedad habla y sentar una postura.
Ya que si nos encontramos en el camino sabremos ir hacia el oeste, y allá a lo lejos, sabemos que hay una tierra en donde nuestros corazones encontrarán descanso.
Porque estos tiempos son necesarios para “hablar de lo correcto y lo incorrecto, hablemos de la humanidad. Hablemos de la amabilidad”. Robert De Niro.
By: @aea_angarita
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