Desenmascarar nuestro corazón es levantarnos para levantar a otros.
En el mundo hay millar de posibilidades, estas se resumen en el poder develar y dar un mensaje a todos aquellos que nos conocen y en dar en los tejidos a quienes no lo hacen, son tiempos donde hablar de verdad es extender todas las posibilidades a un cuento, y ver la realización de nuestro vínculos más fraternos, en cada despertar nuestro corazón toma más fuerza y es ahí donde nacen las palabras que reconfortan y dan esperanza a pesar de las tribulaciones.
Todos, sin importar nuestras condiciones sociales, nos hemos sentido exhaustos, cansados, con ganas de no seguir caminando y solo entregándonos a las lágrimas hemos podido despejar nuestra mente y en ocasiones, desear morir pareciera la intención más razonable para terminar nuestros padecimientos, pero, aún no, pensemos que esos instantes solo demuestran que nosotros nos hemos convertido en seres más fuertes. Más arriesgados y sobre todo en actores de carácter más determinado ante lo nuevo, lo inesperado de la vida.
¿Por qué? porque todos nuestros miedos nos han invadido, nuestras quejas han aflorado, y el desánimo se convirtió en nuestra lucha mental. Dándonos la tribulación como confrontación y esta como la expectativa a la que debemos renunciar, si en verdad nos hemos de levantar para levantar a otros, porque nuestro creer debe superar el apesar de.
Hemos perdido, hemos ganado y todo nos ha traído hasta acá, la mejor convicción es saber que al momento de consolar, somos consolados y que tener esa acción desinteresada encontramos paz que sobrepasa el entendimiento.
El dolor nunca es ajeno, el dolor demuestra nuestra humanidad y nos acerca a otros que han padecido por mucho tiempo solos y a aquellos que solo piensan en aprender a superar las confrontaciones del hoy cuando llegue su tiempo.
Alejémonos del desamparo, dejemos atrás solo lo que nos aleja de otros y luchemos por nuestras relaciones, aprendamos a sacar lo que hay en nuestro corazón y si no podemos contener palabras, encontremos himnos que nos lleven a magnificar las circunstancias y a seguir tejiendo las historias.
En nosotros siempre hay un deseo mayor, ese deseo es cuidar lo que nos han enseñado y compartir lo que hemos descubierto. Habrá ocasiones donde ser fuertes es necesario para no dejar de dar noticias aun cuando en nosotros existan lágrimas.
A los que sufren, lloran y no dejan de vivir.
By: @aea_angarita
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