Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Que la prisa de la vida no te aleje

de la posibilidad de contemplar 

cada paso que das en el camino.

Estos son nuestros tiempos, momentos instantáneos que pueden tener todo un mundo y una realidad que compartir, por eso estamos en toda una eternidad para contemplar. Detener el movimiento es ver, es sentir, es aguardar y es solamente esperar, la vida es un juego, es un dilema y es una razón más para entender, por eso debemos hacerlo lento, muy lento para que nada se nos pierda. 

Mirar, observar, es saber que todo está dentro de nuestra mente, son representaciones, son visualizaciones, son la naturaleza misma de nuestro hábitat. Por ello, ir más allá de lo que miramos es entender que todo pasa, que todo se desarrolla y que tanto el inicio como el final siempre nos alcanzan y ante esto dentro de nosotros debemos trabajar el disfrute, el goce, y la plenitud de todo, de la vida, la muerte, lo alto, lo bajo, lo que es real y lo que es espiritual. Ya que debemos en toda circunstancia y lugar brillar.

Lo que nos rodea nos forma, nos forja y nos lleva a nuevos destinos, todo parece ser una pieza musical, con tonos, bajos, altos, silencios, negras, redondas, blancas, corcheas, semicorcheas, fusas, semifusas y claro un ritmo que cada uno construye al momento de entender la realidad, porque esta es el mundo que caminamos, que avanzamos y que llevamos tanto en el swing, como en la danza que nos atraviesa, por eso que nuestra elección sea encontrar a aquel o aquellos que puedan poner ritmo a nuestra vida para danzar.

Con paso largo, con paso corto, con escándalo y con prudencia, todo parece ser una contradicción, pero no es así, es más un complemento para desarrollar el latido permanente de nuestra razón y nuestro corazón. Hay ruidos que debemos callar, otros solo acompañar, porque de eso se trata, encontrar, descubrir, sacar, y solamente atesorar lo que es cierto, lo que nos llena de alegría y nos brinda la recompensa de que el silencio como el estruendo son un mensaje a interpretar.

Es tiempo para contemplar, para ver y escuchar el eco del viento. En la naturaleza, en los niños jugando, o en las historias de los adultos mayores, como también en las expresiones de los jóvenes quienes defienden, dictan y levantan la voz de otros aun cuando ellos mismos saben que son manipulables. Quizás es eso, las mazas hoy son más un instrumento para que otros brillen y desde sus equivocaciones pierdan la legitimidad de lo correcto. Vamos a paso lento, porque el camino es largo.

Lleno de horas, minutos, y segundos, de ayer, de mañanas, de noches y aun de las madrugadas que nos despiertan inquietantes, por entender, preguntar y encontrar solución a lo que conflictuamos en nuestra mente. La cual es volátil, certera, cruda y en ocasiones imaginaria, tratando de responder o crear algo que de calma. Entonces vamos a pasos, a historias, a sucesos y aún a miles de ventanas. 

Llegamos acá, a la vida, la realidad del mundo, a la revolución industrial, al modernismo, a la historia y aun a lo que repetimos, no aprendemos de los ciclos. Somos causales, estacionarios pero en todo momento vamos en movimiento, es caminar, correr, es a pasos, es a rumores, es el conteo que seguimos haciendo. Por lo tanto mirar es disfrutar, es entender que la vida tiene destellos de luz y lo que nos corresponde es idealizar los pasos de nuestra realidad. 

by: @eliescastillo_ 

Deja un comentario