Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Todos somos somos esta, 

pero pocos son los que deciden ir 

hasta el final y conocer la muerte.

Reconocer la verdad es saber que en las decisiones no solo hay cosas acertadas, sino es también entender la existencia de los desiertos y lo que es malo, no se promete vida abundante cuando reconocemos a Dios como salvador, se dicta una vida diferente, que si escuchamos su voz y seguimos sus mandamientos Él es fiel y justo para enseñarnos a vivir. 

No se trata de entender la prosperidad o la comodidad, se trata de comprender que el sufrir viene en el mandato de reconocerlo como Señor. Pablo nos enseñó con su vida como tener una dependencia genuina en Dios, imitó hasta sus últimos días lo que Jesús nos mostró en toda su vida, su preparación y su final.

Demostrarnos la integridad, la lealtad y aun el miedo que se puede sentir en todas las situaciones de la vida. Grito Abba Padre y elohim elohim lama sabactani, sabía que su causa era de más valor que lo que dejaba. Pablo dijo que cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Cor 12.10). 

Las aflicciones como las enfermedades son acompañan la vida de cualquier ser humano, pero en como las entendamos es donde podemos ver la gloria y la abundante gracia de Dios. Se nos permite pasar por ambas para limpiar y sacar lo que no es bueno de nosotros y disponernos a poseer siempre el ánimo integral, que es convertido en gozo. Ya que ser gozosos es comprender que más allá de la felicidad todo merece la paz interior.

Desde lo que tenemos en el corazón demos generosamente, desde ahí todo lo que existe en nosotros es la bienaventuranza de saber que es la vida, la vida no es comodidad y si lo es, se tuvo que pasar por un tiempo de lucha, retos y sacrificios, la lucha es lo que da sentido y arraigo a lo que nos pertenece, una identidad y un saber desde el conocimiento de nuestra raíz, el origen mismo de nuestra existencia, el mundo pasará y todo lo que esperamos.

Entender esto es decir que nuestro niño interior no debe cambiar, este cree, juega y es sabio desde lo que conoce, sabe en sí mismo que las circunstancias son pasajeras y que alejarnos de aquellos que con nosotros están es malo. Reconoce que aún falta mucho por aprender, pero que cuando existe una presentación esta debe ser la mejor, ya que el valor no son los objetos sino el ser

La cruz es la justificación de nuestros pecados, errores y hábitos mal instaurados culturalmente, debemos cargarla, para que el ejemplo sea consistente, y el Amor del que nos justifico sea efectivo en llamar a otros a cambiar, a creer y apostarle a una vida diferente.

Porque nuestros comportamientos son tranquilos, decorosos, de aspecto solemne; nacientes de valentía ante las tormentas, corteses con los enemigos, y dispuestos a la aceptación con alegría del sufrimiento como una mirada fija en él Señor, sabiendo que nos encontraremos con él en su reino celestial. Este es el llamado para los creyentes, y los elegidos. Nuestra vida es el sustento de la piedra angular de la iglesia.

Somos nosotros los que decidimos si hay luz o la ponemos debajo de un almud, sea cual fuese nuestra decisión de ahí seremos conocidos, y juzgados. Del presente hacemos parte, pero el pasado nos sigue, nos enseña y nos cuida cuando entendemos la fidelidad a Dios y en Él, no somos dignos de recibir elogios, cuando en nosotros existe la arrogancia, más bien seamos de corazón sencillo y sometamos nuestra voluntad a sus designios. 

Interiorizar esto es ir más allá de lo que conocemos, es saber que la paciencia es un don desarrollado y que el perseverar hasta el final es la recompensa. Ya que si superamos el fuego reconocemos que Cristo siempre ha estado con nosotros y nunca nos ha abandonado. 

Escuchemos nuestro llamado, vayamos y seamos pioneros en lugares desconocidos, conozcamos nuestro proceso y no lo abandonemos, la gracia es fe, y esta es satisfacción ante la gloria y el favor de Dios en nosotros. 

01112024

By: @aea_angarita

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