Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Aquél lugar donde las historias se cuentan y producen paz.

La vida está desarrollada y contagiada por sucesos que nos han cambiado la forma de esperar, de encontrarnos y de anhelar la vida después del más allá. Estos acontecimientos producen situaciones que nos hacen reflexionar, desde los recuerdos y desde aquellos sentidos que producen mansedumbre y humildad, en la memoria podemos encontrar que somos polvo de estrellas desde hace mucho tiempo, y por eso pensar los lugares es saber que desde ellos hay origen, momentum, y esa aurora que despierta hasta explotar en el alba.

No hay formación fuera de la argumentación, no hay praxis sin caminos, no hay viento sin conversaciones, todo entra desde la singularidad y esta nos llena de posibilidad, una y otra vez, buscamos respuestas cuando ya han dejado de existir (es nuestra condición de humanidad-entender-) desde esas inexistencias es donde han nacido nuestras posiciones y los paradigmas que marcan nuestro rumbo. Desarrollamos la naturaleza de nosotros mismos, y aprendemos a conocer la veracidad de lo que el tiempo ha hecho ya en nosotros.

El transcurrir es un legado, este es el nombre que siempre nos precede y nos ha hecho lo que somos desde el sembrar, es así cómo podemos mantener nuestro contacto con la esencia de la vida, la naturaleza y las múltiples formas de imaginarnos un mundo completamente opuesto al que conocemos. Hablemos de aquellos que se convirtieron en polvo de estrellas, sus años fueron muchos, su esencia es fundamental para despertar en las generaciones venideras el espíritu responsable sobre la acción humanitaria y la ayuda desinteresada a otros. Su generosidad trajo paz aun cuando existía la escasez, las palabras profesadas una y otra vez se convirtieron en el mejor consejo recibido para aquellos que sabe recordar, su fuerza fue vencer la violencia con psicología y con diálogo, las lecturas emprendidas fueron después de los desahucios, de igual manera este hábito que se instauró y es difícil de abandonar. Aún al finalizar sus días las palabras que profesó fueron más que plegarias, se destinaron al ánimo, al persistir en el camino del bien y a no olvidar las enseñanzas del creer, que en otros momentos es la fe.

El legado es solo la secuela de una vida que valió la pena, no es la cobardía desde la intimidación, ni aún el temor recorriendo las calles. Aclaremos que poseer lazos es una secuencia de vital importancia, donde reconocer es volver a extender la mano y desde ella construir lo inimaginable. Un día alguien mencionó que Un Bosque “es el lugar donde todo es posible, el sueño está y todo lo que más venga es un Hogar.” y desde esa primicia se puede emprender el empoderamiento de lo que será Un Jardín

Es la respuesta a un sueño, un anhelo y desde ahí se profesa la cercanía para determinar que las relaciones sociales se cuidan, se siembran y se leen con libros y con historias propias, donde cada retoño es la fortaleza para siempre despertar acciones dormidas que están dentro de nosotros y estas son muy poseídas. 

Ahí en el jardín es donde todo puede acontecer, y la paz es la principal visitante del quehacer de las manos. Cada semilla es una palabra, cada destierro es un suceso a comprender, cada florecimiento es la sensación de cuidado, dedicación y grandeza, comenzamos con las flores; Rosas y Girasoles, las cercas vivas; Eugenia y Saucos, los frutales; tomate de árbol, curuba, durazno, feijoa… las hortalizas; cebolla, brócoli, espinaca, calabaza, albahaca, zanahoria…, no olvidemos el bosque; bambú y pino, ahí también podemos contar con el nacimiento de agua y porque no con permacultura que nos dicta desde la autonomía a la construcción social, política del cuidado, en relación con la alimentación  consciente y la conservación del medio ambiente. Es así como podemos ligarnos a una voz que grita por los pueblos. Y actúa desde la resistencia para mantener el camino, la historia y los hechos que han de compartirse, es decir la cultura.

El Jardín es un refugio, una contestación para la memoria, la mención hecha tradición, el legado comenzado, conservado y contado en las miles de palabras. Lugar de anécdotas y de palabras sencillas contadas al viento, para así comenzar a tener conciencia, identidad, cultura y rasgos raizales. Es el espacio destinado a sencillamente ser, despedir o anhelar un retorno de afectos y de aquellos viajeros. Lugar cercado que nos cobija, que nos reta y nos enseña a vivir no solo por el momento, sino a pensar en lo que nos falta construir. 

Un jardín para ti, para mi, para compartir y para establecer en todos los lugares que estemos, la necesidad de nosotros es avanzar en el destino que nos precede. Hoy, podemos comenzar, mañana compartir pero siempre disfrutar del proceso, que nos acerca a la tierra, al origen y aun a esa canción que todos tenemos y podemos cantar cuando susurramos lo que es la verdad.

–Qué tus sueños, nuestros sueños se hagan realidad, pero que estos comiencen con la tierra, el agua, el aire y el viento que nos llena de verdad para saber que todo se resume en el esfuerzo, la dedicación y los sacrificios que podemos hacer para cumplir con los deseos del corazón.

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