La legitimidad no la da un congreso,
la da el trabajo en las bases,
la cual es construida en las tierras
y los territorios que caminamos.
Los pueblos se establecen, su historia los precede, y aun en tiempos distintos, las memorias cobran sentido para evidenciar lo que es bueno, como lo que no lo es y desde ahí generar acciones de no repetición.
Las historias son crueles, son distintas y destructivas para aquellos que no ven el peso de la historia y se relacionan con ella, es por eso que la frase célebre cobra siempre sentido “el que no conoce su historia, está condenado a repetirla, a veces en comedia y otras veces en tragedia”.
Es por esto que si esto ocurriese no conoceríamos la historia que nos precede, tanto desde el pasado, el presente y el futuro flotante que todos tenemos en la dualidad del tiempo. Ya que la mayoría de lugares tienen algo en común; será la plaza, el mercado, la escuela, la cárcel o el sanatorio.
Todos pasamos por este, ya sea una vez o unas cientos de miles, tanto para saludar, estar o solo encontrarnos con nuestros propios monstruos, que alimentamos subconscientemente con lo que consumimos, ya sea desde las redes sociales, las plataformas, el cine, las noticias o solo esa condición nociva de la data.
Las personas caminan, construyen desde sus intenciones, aun desde sus deseos se mueven, pero todos estos pueden tener una visión critica, una posición y un argumento que solventa todo, por eso todos nosotros somos parte de un mismo camino, que se vuelve en conjunto y se representa en distintas temáticas, desde las diferencias y desde aquello que proporciona sentido al vivir.
Nuestro lugar de posición, privilegio o criterio es Colombia, y quizás tú que nos lees haces parte de otro contexto, de otra región y es momento para levantar la voz por nosotros y otros que pasan desigualdad, viven en inequidad y son olvido de otros.
Que toda noticia que nos llega, ya sea de la migración, de la movilidad humana, de la guerra o de aquellos que son desfavorecidos, no lleve a la conciencia, al tomar posición, informarnos y trabajar para que otros dejen de pasar necesidades, porque no solo es vulneración, es una institucionalidad la que nos habla, condiciona y limita para no expresar lo que es correcto. Ya que la verdad nos hará libres.
– Desde abajo
Es saber que podemos cambiar, con criterios, creencias, con fuerza humana, social y solidaria, hay tanto por hacer que debemos cuidar a los desfavorecidos, los huérfanos, migrantes y viudas, pero no olvidando aquellos que han tenido todo y ya lo perdieron.
Por eso, para entender lo que se construye desde abajo, debemos ver que todo lo que somos es una construcción desigual para una realidad utópica. Que nadie entiende, o bueno es lo que hacen creer. Ya que en la modernidad nadie en sí mismo cuestiona la realidad que tiene, y más bien se habla desde los privilegios, y con esto no se quiere decir que no se puede hablar, más bien son tiempos donde los criterios personales deben superar los sociales.
Es por eso que No hacemos caso a la comodidad, solo decimos que tu comodidad no nuble la desigualdad. Todos la vivimos, la aguardamos y la esperamos. Somos muchos más los que están desde abajo y pueden cambiar la realidad si así mismo se reconocen y ven en otros la mejor forma para ser equidad.
— Hacer siempre gana.
Deja un comentario