Es desde el conocimiento popular como podemos relacionarnos con la investigación de la familia y la cultura.
Investigar es romper nuestros propios límites del conocimiento, es aceptar lo que la experiencia ha desarrollado en otros y desde ellos aprender y aportar para entender las nuevas interpretaciones de la realidad. Ya que la investigación como la indagación está en nosotros y desde que somos niños, la desarrollamos para entender el funcionamiento de las cosas y las situaciones que nos dan placer y dolor.
La efectividad como la genuincidad comienzan con el desarrollo de nuestras palabras, estas deben ser tan consecuentes que puedan ejemplificar lo que estamos trabajando. Ya que los cambios se generan cuando hay claridad y nosotros mismos somos los que entendemos el transcurso ya recorrido del conocimiento y sus orígenes. Dado que el conocerlos es generar una matriz que especula la naturaleza humana y enfatiza sus condiciones de supervivencia desde los valores no agregados generados desde el rechazo de las mismas palabras.
El conocimiento es lo que logramos leer y transmitir, es ver su producción a escala en el pasar de los días, pero desde esta óptica también es poder ver hacia atrás lo que otros han desarrollado antes de nosotros, y hoy los podemos tener como referentes de nuestra lectura crítica y social sobre los sucesos a estudiar. Cada conocimiento leído es la clarividencia que comenzamos apropiar sobre las ideas que vamos construyendo para superar las diferentes limitaciones que vamos conociendo del mundo contemporáneo que vivimos.
El mundo está resuelto de dos formas, la primera es la que define el futuro de otros, es la que solo piensa de forma individual y es la que supera toda norma conductual por encontrar su propia grandeza. La segunda forma es la que se levanta desde el poder popular, es la que trabaja sin recursos pero con recursividad, es la que sale desde las entrañas, se articula con las historias de origen y que se piensa en colectividad, dado su ejercicio de praxis y la sumatoria de esfuerzos y entendimientos más allá de los escenarios políticos y de acción comunal. Es decir estas dos formas de resolver el mundo siempre han coexistido, necesarias para entender y comprender lo que falta del ayer y del hoy.
Justificamos toda acción innecesaria del mundo afirmando sus acercamientos a la ciencia, dado que la verdadera ciencia se hace cuando podemos relacionarnos y reconocer a todos los actores demostrando que todos hacemos parte del mismo estudio y no hay diferencias entre nosotros. Mezclaremos es superar la razón y construir colectivamente dando mayor énfasis al pensar con el corazón, Pascal lo dijo en su tiempo el corazón tiene razones que la razón no entiende. Es por ello que debemos confrontar lo que aprendemos y romper las lógicas tradicionalistas de que el ejercicio investigativo es solo ver e interpretar de una forma dominante, construyamos esas nuevas prácticas que permiten el movimiento de todos los actores. El conocimiento es popular, de sentido común y de trayectoria experiencial.
Articulemos y resistamos la organizacionalidad, nuestra lucha es contra la hegemonía, y la alienación de todos los pueblos, entendamos que la barbarie sigue su cauce, y que el cinismo mediático habla desde la manipulación comunicativa, interpretemos, el mundo plantea muchas verdades, pero pocas son verídicas, ya que la verdad repetida muchas veces es una mentira que crece.
Marchemos, levantemos nuestras manos y demostremos que en nosotros hay identidad, valor y moralidad para seguir caminando con extraños, la genuinidad es aprender de nuestras tradiciones y replicarlas con autoridad, somos la indagación y la investigación popular, que marcha, escribe y relata todos los sucesos que forman la historia. Somos la base de ese argumento colectivo, la praxis y las experiencias, la resistencia ante lo económico, lo político, y lo social, somos la expresión que da dignidad y construimos camino.
Este es el tiempo donde debemos conocer más, observar con mayor claridad, y efectuar muchas más preguntas, la dirección está al frente, nos resta camino para buscar la libertad y ser la opción que libera a los oprimidos, enseñemos la emancipación para que podamos construir con otros lo sueños que nos llevan a conformar la familia más grande. Este es el poderío que hoy podemos jactarnos, ya que el que ayuda entiende que todos somos iguales y que necesitamos de la misma formación para hacer del mundo un lugar donde la verdad reine y las acciones sean la coherencia que podamos tener.
Todos debemos modificar nuestro interior, toda nuestra herencia cultural es la riqueza que nos hará ir más allá. Vencer es la condición, a la modernidad y a esos juegos mediáticos de que todos debemos hacer lo mismo para triunfar. Hoy somos seres culturales y como tal debemos comportarnos. Seres que aprenden, condicionan y hacen del camino el mejor trayecto para construir, tener, transformar y desarrollar todos los avances que hay por contar. Somos el conocimiento, la familia y el poder dentro de la investigación.
Deja un comentario