No se entiende el porqué de lo que somos, se sabe la influencia que debemos tomar.
Todo lo que hoy nos representa es solo la secuela de lo que percibimos, conocemos y tenemos con anterioridad a nuestro ahora. ¿Qué construimos? un momentum, el espacio interminable, y/o la relación de nosotros con otros, sin ellos nosotros no podemos existir. ¿Para qué? para demostrar que no estamos pasando nuestra vida en silencios cuidadosos llenos de reflexión y solos, hemos de mirarnos en los ratitos que nos llenan y nos llevan a desear y esperar lo mejor, de un hoy, un ahora, y de ese día que no termina y de la noche que es eterna y posee doce lunas, esta es la historia que debemos conocer para saber qué tan reales e importantes somos en nuestra actualidad.
Somos influencia, deseo íntimo poseído, hechura de nuevas búsquedas y de satisfacciones profundas; antropológicamente, sociológicamente, filosóficamente y por qué no teológicamente para la vida, esa que hemos decidido una y otra vez, los conceptos que nos pertenecen nos llevan a las verdades y con estas comprendemos lo que creemos ver cotidianamente, nos falta ver lo que sucede en lo invisible para decir que vemos acertadamente las cosas como son.
Más allá de lo que hay siempre existirá una razón, entre líneas, entre nosotros, entre los ojos de los mirones y entre los que aún se pregunta, (ya no son muchos), todos desde lo social y lo individual buscan respuestas, estas quizás dejaron de existir, el tiempo no es la cura, ni el que da la interpretación, este solo es el condicionante que conocemos para nunca terminar nuestras obras, nuestros actos y esas direcciones que cuentan lo que vendrá, porque nosotros debemos entender que para encontrar las cosas debemos buscar con preocupación, la senda que seguimos y ayudar a otros a ser fuertes aun cuando ellos no se lo creen (el secreto consiste en entender los propios problemas y los problemas ajenos y saber aconsejar), la vida es bella, aun cuando esta está arruinada, es como la analogía del oriente y el occidente, coexisten entre sí para dictaminar el día que se debe trabajar.
Somos del camino como él está incrustado en nosotros es decir; somos el entendimiento de nosotros si nos conocemos primordialmente, la necesidad es el factor de todo movimiento, desde ahí se puede ver la convicción con claridad, el ambiente nos acompaña y él se contradice todo el tiempo, lo que conocemos es el principio de nuestro desconocimiento, no somos nada si no nos contradecimos, nuestros ritos acercan a los que queremos, este es el momentum que tejemos para sentir, revisemos con asertividad lo que es nuestro, pensemos en si esto destruye al otro y si es así seamos egoístas y demos vida en vez de muerte.
Nadie muere en vano, unos lo hacen para vivir eternamente, otros solo creen que el ciclo ha comenzado y que a esta le debemos dar una copa de vino, y nuestra mejor alegría. Nunca sabremos con exactitud dónde estaremos mañana, solo sabemos que el buen vivir, vivir bien es el propósito para romper todo paradigma y dogmatismo que conocemos y siempre se nos ha enseñado, somos de abajo y vamos por los de arriba, este es el logó de nuestro pensamiento.
Un error es no creer, pero el más grande es saber, que la derrota es la pérdida de la voluntad y el deseo de luchar. Si esta existe es porque hemos muerto en vida y solo nos queda esperar el deceso de nuestras mejores ideas. La fuerza se pierde cuando no hay una rutina en lo que somos, ni aun en lo que otros pueden ver en nosotros. Brillamos para ser grandes o vemos a otros brillar en la vida. La decisión siempre está en nuestras palabras y en cómo relacionamos lo que comprendemos y estudiamos. El mundo repite tendencias, ¿nosotros también?
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