Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Es un adiós o un pronto te veré?

Que complejo resulta no estar listos para este momento, como para muchos otros sí lo estamos. Hay situaciones que nos dejan fuera de base, y de eso se trata, conocer los inciertos de la vida, del tiempo y como este ha pasado y hoy después de todo tan lleno de reflexiones, historias, cursos, o anécdotas que nos hacen recordar las frases de aquellos sabios que buscan enseñar que la vida es una, es corta y debemos vivirla en todo su esplendor. 

Parece palabrería dictada, la cual nos lleva a entender que la mejor manera es aprovechar cada espacio, cada lugar o cada cena con aquellos que se mantienen cerca a nosotros al pasar esos días opacos, por eso debemos caminar con agradecimiento, sacando el mejor provecho de todas las vivencia, las cuales son llenas acciones buenas y de otras no tanto, que al final dicta que nunca es suficiente, para amar más, para cuidar, para perdonar, para ser más humilde, y así ir desarrollando en nosotros ese compartir que enseña, que reta y que nos permiten olvidar lo complejo de la realidad de lo que es la vida en un simple instante. 

Y no es que solo hablemos de la partida de un ser querido, amado, respetado, perdemos un empleo idealizado, un sueño, una idea, perdemos quizás lo mas valioso de la vida, y esta comienza desde la esperanza, la fe y porque no del amor. Estas situaciones nos llevan a sobrevivir un día a la vez estando más lejos los unos de los otros, tomamos un nuevo rumbo y este es aprender a vivir en duelo, ese incierto que nos acompaña y cada vez parece ser más grande y revelador. Ya que anhelamos más el vivir estando mas cerca a un desear morir. 

Tanto por los que ya no están, como por aquellos que no han llegado. Pero estos son parte de nosotros desde otra manera, y es por ello, que recordamos, que tenemos un momento crudo, sincero y verdadero que solo nos pertenece a nosotros, donde decirle al otro, “tranquilo esto pasará”, “esto dejará de doler”, “esto se olvidará”, “algo nuevo llegará”, “volverás a estar bien”, no es suficiente. Ya que cuando la muerte nos alcanza esta nos ha cambiado.

Entonces, ¿qué hacemos?, ¿qué decimos?, ¿cómo podemos continuar?, ¿persistiendo?, ¿permaneciendo?, ¿conversando? o ¿meditando sobre el sentido de lo que es la muerte y sus destinos?, ¿suena extraño verdad?, pero cúando hemos hecho un alto para pensar en ella, y cómo esta nos cambia, nos devuelve de la muerte a la vida después de ella.

Todos pasamos por momentos similares, ya sea hoy, mañana, ayer, o desde tiempos antiguos que nos marcan profundo que no sabemos cómo asumir este aprendizaje, son tiempos para hablar de la muerte, del duelo, del luto y del extrañar a otros porque son importantes. Debemos tener esta conversación, humanicemos la muerte, esta nos alcanza a todos y desde ahí podemos avanzar en la construcción de lo que es el sentido de la vida, la permanencia en esta y en el no ir tras el viento, aceptemos, lloremos y sepamos que sus huellas ahora hacen parte de nosotros, y que algún día los alcanzaremos a ese viaje que no tiene retorno y diremos de esto se trata.

Morir es aprender a vivir, y quizás todas las noches al dormir, morimos un poco. Para saber que solo tenemos una oportunidad más para emprender lo que nos falta, lo que nos reta y lo que se dirige en nuestro plan de vida. Debemos renovarnos, establecernos y permitir que otros también estén en nuestro dolor, porque llorando liberamos, escribiendo recordamos y contando, asumimos nuestra historia como la oportunidad de ser libres ante lo que ocurre.

Plantemos un jardín, un árbol o las ideas de aquellos que ya no están en otros, todos son merecedores de lo que ellos han hecho, sus historias, sus juegos, sus consejos, su risa, sus amores, sus canciones y aun hasta sus pesares, para que tomemos las decisiones que sean acordes a nuestra realidad, al cumplimiento de nuestros sueños y por qué no al de su legado y si hoy podemos decir que en la memoria tenemos a tantos que podemos construir un mundo desde sus saberes, experiencias y esas vivencias que hemos compartido.

Pero quizás no, a lo mejor no es por ahí, en cada momento debemos tomar decisiones para transitar el dolor, a lo mejor es más bien extrañando, no olvidemos, no dejemos que lo aprendido se pierda, caminemos con otros, hablemos del dolor, de la ausencia y la pérdida, de cómo los pensamientos nos hacen crear paralelismos para no perdernos o para perdernos, y volver a la realidad es saber que tenemos una tarea y esta consiste que desde el dolor de la ausencia podamos ayudar a otros para que no se pierdan en ese camino,  sino que puedan ver a través de él, dado que aunque mucho de lo que se ha perdido no retorna, muchos de lo que se ha ganado el estar es para ser sembrados y luego cultivados, como la frase, “siembra rosas y cultiva amistades”. 

Todo esto al final no se trata de juzgar, ni de querer entender al otro, ya que esa sí que es una difícil tarea, lo que decimos es que casi siempre se logra viviendo lo que este ha tenido que pasar, y no hablamos de la falsa empatía de la modernidad, sino de ser bondadosos en todo momento. Vamos otra milla más, vamos a esa otra orilla para abrazar y brindar lo que hemos recibido y es unos brazos cálidos de amor, que nos entiende ya que ha vivido ello y es capaz de hacerlo nuevamente.  

Todo esto se trata de ver la vida como un pronto te veré, desde una nueva dimensión, otro panorama, otra realidad a los que ya no están, por nuestros seres queridos, por aquellos que no alcanzaron a ver la luz de la vida, o por aquellos que se marcharon sin aviso, desde nuestra realidad veremos los sueños realizados, las promesas cumplidas, pero veremos en el corazón los moretones y las enmendaduras, para ayudar, servir, cuidar, curar a otros y saber que nos hemos hecho más fuertes, más valientes, más honestos y más leales a lo que hemos aprendido y queremos que otros sepan.

La muerte, el duelo, el luto son parte de nosotros, por eso hoy escribimos para recordar, cuidar y saber que si estas pasando por algo de ello, no estás solo, estamos nosotros, lo que se levantan una y otra vez para hacer del mundo un mejor lugar y desde el habitar todo lo que es la mejor posibilidad y es poder vivir.

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