Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

El poder político no solo corrompe, se vuelve una obsesión.

Los gobiernos del mundo se disputan entre sí el poder, el dominio y la supremacía sobre otras naciones, por ello escuchamos el G7, el G20, o una asamblea permanente de naciones donde estas eligen, hablan y establecen las problemáticas de otras o aquellas acciones que se están cumpliendo para demostrar que ellos también hacen parte del ecosistema de desarrollo.

Pero este ecosistema habla y dicta el horizonte que es desarrollo, supremacía y hegemonía para ellos, no para los otros. Por que con su gran aliado el sector privado pueden decir que este es el norte de toda la humanidad y las culturas, pero la cruda realidad es que esta conducta ha alcanzado a los países en desarrollo con discursos vacíos y huecos que como seres humanos somos iguales y desde el nacimiento tenemos igualdad de condiciones, pero a decir verdad estamos vacíos y huecos con un deseo profundo de de llenar nuestro destino.

Pero quizás no son estas decisiones las que los países desarrollados y la asamblea permanente dan al mundo, sino es la misma limitación que ellos tienen y es que en vez de avanzar vemos sus deseos tardíos para cumplir la manipulación mediática, ideológica y social sobre el resto, ya que con sus discursos “integradores” o de aculturación dictan el favor inmerecido aquellos que pasan las fronteras y saben que llegan a un desesperado destino. 

Ahora, si un gobierno tabula todas las políticas públicas, es deber del ciudadano mirar con claridad quien es quien tiene el poder, y ante esta realidad es saber que lo público no es una deuda ni es un juego especulativo. Más bien es la inclusión social que todos debemos trabajar para encontrar equidad, justicia y verdad ante los acontecimientos que tenemos. Ya que si estos configuran nuestros planes vitales podemos pasar de una visión individualista a una colectiva y así avanzar en la construcción de lo que somos como seres sociales.

No importa donde estamos, donde miramos o para donde vamos, esta tabula es solo la secuencia que se construye para entender la realidad, la dominación y aun esa emancipación que tenemos, quizás somos ese libro abierto que puede ser leído, o mejor, escrito con la cultura, realidad, verdad y aun ese destino que nos falta.

Nuestra misión si la aceptamos es superar nuestras propias cadenas, es ayudar al desfavorecido y aun es cuidar de lo que somos, ya que somos más los que buscamos el bienestar colectivo ante el individualista, y si este último es nuestro, está bien pensar desde lo que tenemos en otros aun cuando sea solo una vez.

Nos seguimos encontrando, trabajamos de la mano y aun cuando el tiempo solo es esa construcción de hechos, somos nosotros los que decidimos cómo superar las ideas establecidas, hablamos de democracia, de política, o de reflexividad, pero todo esto desde lo social, desde lo anclado a nosotros y de lo cual vivimos.

Ya que lo social, va desde ver al otro, entender el papel de la comunidad y en cómo construimos una sociedad donde quepan todos aquellos mundos que van más allá de lo que se es, y es superar el status quo que otros nos han dejado como única verdad. Por eso, nuestra temporalidad se amplía, dice que es lo mejor y así transitamos para ver el triunfo de más desde sus propios anhelos.

Una marcha muestra el mundo, una protesta el levantamiento de las voces, pero un cartel, puede usar el lenguaje escrito para decir, no nos fallen, ya que nuestras esperanzas piden cambio, piden nuevos comienzos y aun estrategias para vivir mejor de lo que ya tenemos y es la posibilidad de todos a la vez y diríamos que es suerte, y por qué no, o es un trabajo desde las bases que se establecen para decir que ya es hora de que otros tengan.

Ya que es una acción tras otra, una que no haga daño, pero que sí configure en el resto la vocación de su vida, de su destino y por qué no de su propósito, ese que todos tienen, descubren o encubren para no opacar lo que otros ya comenzaron a hacer.   

Deja un comentario