Somos idiotas útiles?
El mundo de hoy nos condiciona, nos lleva a la comparación y nos dice que somos independientes y libres. Pero esto es sencillamente una falacia, una mentira que repetimos una y otra vez para no ver con certeza la verdad que está a nuestra disposición, si nos esforzamos un poco.
Más bien, seguimos tendencias, bailes, reels, o todo aquello que está en las redes sociales virtuales, y es importante hablar de aquellas redes (Tik Tok, Instagram, Facebook, Snapchat, Twitter… ), dado que solo nos dejan ver una cara de la moneda, y es que estas juegan con nuestros datos, nuestra privacidad y se monetizan diciendo que solo desde su publicidad adquieren dividendos, ¿será esto cierto o solo es una parte?
Bueno, volvamos a el papel que las redes tienen hoy para muchos en el mundo y es que por un like o un comentario nos dice que valemos para la sociedad. Y claro, hay cuentas con pocos seguidores y otras con millones, y que ¿buscamos ahí? Aprobación, estilo de vida, reflexiones, meditaciones, espiritualidad, conexiones… hay un sin fin de anhelos, en las redes, pero que tantos se cumplen, quizás pocos, y quizás los que tienen millones de seguidores solo ganancias personales y ahí podríamos decir que hay muchos idiotas.
Claro, idiotas todos –sin ofender– sino que somos aquellos que nos dejamos llevar, comparar, y no cuestionamos lo que consumimos, porque perdemos el tiempo, si, nuestra vitalidad al estar en redes sociales virtuales, donde nos olvidamos del otro, donde negamos la existencia de verdades, o mejor, donde nos creemos especialistas de algún tema, sin saber a ciencia cierta lo que en verdad ocurre, y es lo oculto de la cara de la moneda.
Idiotas todos que nos dejamos manipular en algún momento, ya sea por dinero, poder, o seducción ante los placeres momentáneos del devenir de nuestras relaciones, y al final seguimos sintiendo ese vacío, que crece, y crece y no es posible llenarlo con algo material, y es porque muchas respuestas yacen en nuestro interior y es desde ahí donde en verdad ocurren grandes cambios.
Y claro, ver idiotas es saber que estos no toman decisiones por sí, sino más bien son carentes de inteligencia, o son cortos de entendimiento, que se preocupan por lo privado y olvidan o niegan lo público, y bueno, acá es importante saber ello, y es que son los que niegan sus acciones y olvidan el desarrollo de estas.
A veces, creemos que idiotas o locos son los que están fuera del molde, fuera de ese estatus quo, y pareciera que sí, pero podemos ver en sus acciones momentos, hechos y lucidez profunda que lleva a entender la coherencia y la consecuencia. Ya que si hoy el mundo nos pide algo, debemos romperlo desde ello.
No importa lo que hagamos, si es el desarrollo de una profesión, de una habilidad o de una capacidad que tenemos, debemos ser coherentes y consecuentes para hacer la diferencia. Y claro, lo necesitamos, con esfuerzo, dedicación, aprendizajes y compartir con otros lo que en verdad ocurre.
Por eso, debemos conversar, escribir, tomar café, o salir de nuestra rutina y hablar con muchos, aun con nosotros mismos, para entender que el mundo que tenemos nos quiere idiotas, qué neguemos el otro y lo olvidemos de la misma manera. Que seamos aquellos hombres y mujeres instrumentalizados para su propio desarrollo, o bueno el desarrollo de la riqueza de unos pocos.
Porque pocos son los que controlan, y los que hacen daño, por eso, hablemos de espiritualidad, política, economía, educación, ciencia, tecnología, cultura, deportes, de lo grande que es la vida, de aquello que produce calma y fe, de eso que es real e imaginario. Ya que el mundo merece no solo la mejor versión de lo que somos, sino de lo que es justo para vivir en coexistencia los unos con los otros.
Defendamos causas justas, al empobrecido, al huérfano, a la viuda, y a los extranjeros, a todos aquellos que merecen un poco de lo que nosotros hemos tenido y es el paso a paso que vamos construyendo y es la certeza en medio de las dudas. Superemos nuestro estado de idiotez, no somos el centro del mundo, pero tampoco somos una isla solitaria en el mar.
Somos hacedores de historias, de reconocimientos, de esfuerzos y de verdades que caminan, conversan, creen, y formalizan las responsabilidades para vivir en medio de un Estado en crisis, en el que olvida aquellos que son importante y exalta a los que solo hacen tonterías para ganar dinero y humillar a otros. Resistamos a las comparaciones, aprendamos en cada momento y sepamos que tenemos algo más grande por hacer y en muchos casos es trascender, con un escrito, una canción, un abrazo, un beso, una llamada o un mensaje diciéndole a otros que son importantes.
Estamos acá, vamos para allá, reconocer a los demás es una sensación que nos muestra los espejos que somos, lo que llegaremos a ser y cómo emprenderemos en nuestros días opacos, donde el corazón está arrugado, y la razón y la voluntad rotas. Porque sí, la desesperanza es una noticia falsa –Fake News– que nos carcome, que nos paraliza y nos cuestiona todo lo que somos.
For: @PaulaMunar
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