Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Pasan los días y todo lo que tenemos se convierte en una anécdota, por eso pensamos en contaminar sin estar contaminados.

Nuestras acciones logran alcanzar una inusual formación dentro del conocimiento, el estudio, y la revisión objetiva, desde ahí existirán los nuevos inventos que siempre pasan desapercibidos, es imposible creer en nuestras propias capacidades, para así formalizar la dependencia de la aceptación de otros. Esto es lo que somos, seres completamente dependientes de la aceptación de otros, por eso pensemos en que podemos llegar a romper estos márgenes y aquellos slogans que ya poseemos. 

–¿Cómo lo hacemos? 

Entendiendo nuestra autonomía, la cual se basa en nuestras capacidades, conocimientos, y habilidades en pro del mejoramiento propio y colectivo, sin desear el reconocimiento a gran escala, dado que el reconocimiento es el propio orgullo que muchos creen tener por su misma formación. La autenticidad es poder entrar en la contaminación sistemática –Fama– del poder si sentirnos, lo cual solo humilla y se comporta vilmente con los que no tienen, ni mucho menos entienden las relaciones de dominación.

Compartir las relaciones de dominación, es crear nuevos vínculos de liberación con los nuestros, es decir, con esos más allegados a nosotros mismos y a nuestros propios demonios, dado que el conocimiento de otros se basa en crear relaciones de entendimiento y comprensión aun cuando estas solo son efímeras dentro del tiempo compartido, y esto se debe a todo lo que conocemos dentro de nuestro propio y único misterio, es decir la confrontación con la realidades, la cual avanza dentro del autoconocimiento y esa formalidad de querer alcanzar todo lo que ocurre dentro de nuestros miedos.

Los miedos son nuestros medios y estos son las directrices que debemos valorar para comenzar a colocar nuestros límites, pero los límites se rompen cuando en verdad estos existen, dado que este es el nuevo estadio que debemos poseer dentro de la nueva percepción que debemos explorar para así mismo tener con la verdad, la cual es de nosotros, porque esta se crea y se da para decir que estamos en un estado de socialización.

Nosotros somos historias que tienen leyendas, sucesos, puentes y destrezas que nos hacen caer para volver a dar el valor a lo jurado,  a lo que hemos de emprender desde las palabras y desde esos nuevos levantamientos. La consciencia es parte de la crítica a todo lo que conocemos y/o percibimos, por eso estamos inmersos en la realidad, realidad que es la representación en nuestra mente a través de imágenes mentales sobre los objetos concretos que conocemos, o que descubrimos en él caminar y desde ahí parten nuevas reflexiones.

Dentro del caminar se conoce el camino, pero ese camino en muchas oportunidades es la relación confundida, moderada y hecha basura, para los que no conocen o se acercan al último concepto, este es el catálogo que se le debe dar a toda la sociedad actual, ya que esta se vive dentro de las ciudades o dentro de los pequeños cascos urbanos que comienzan a desarrollar una copia de alguna metrópolis, en donde existe el consumo es desmedido y lo  material tiene más peso y valor que lo natural, y lo primero solo produce un placer momentáneo que al final de cuentas nos deja vacíos.

Desde acá hasta el final, la existencia misma de nosotros como humanidad se puede percibir en una crisis generacional, donde cada actor y cada sujeto social formaliza su forma de entender, y relacionarse con el mundo, aun cuando este solamente está dominado por unos pocos, que nos incitan al consumo, al daño colateral, a las guerras y a esas formas de ver el deterioro y la humillación de otros dentro de nosotros mismo. Nunca hemos podido consolidar nuestra misma coexistencia, todo esto se fundamenta desde el miedo, el cual es nuestro valor más sobresaliente y es nuestra oscura necesidad de esperar para así mismo continuar.

Todos tenemos miedo, no es fácil aceptarlo, ni menos trabajarlo, pero contaminar sin estar contaminados es entender que en la sociedad hay mucha basura que nos bombardea y nosotros caemos ante ella.

–¿Por qué?

Porque esta es la única forma en cómo nos relacionamos y nos sentimos totalmente aceptados, pero no, es tiempo de pararnos enfrente de nosotros mismos y de otros para decir, que si queremos cambiar, vivir y dejar todo lo que nos ata, debemos revolucionar lo que somos y esto comienza llamando las cosas por su nombre y aceptando las decisiones de otros sin sentirnos amos y señores de sus destinos. Todos hacemos parte del mismo lugar donde podemos esforzarnos y cambiar las circunstancias.

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