Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Paz, solo es el recuerdo mismo de lo que se llamaba quietud.

Los relojes marcan la hora del resultado final, todos esperan con zozobra la llegada de la verdad, pero cabe decir, que la verdad para este caso solo tiene un espacio de parafernalia y de victoria, cuando el mundo tiene una tardía recepción de información eficaz, las mentiras vuelven a ganar el espacio de repetición y como muchas veces estas se convierten en la bandera de la intención, la cual es creada desde el miedo y la hegemonía. 

¿Hemos de volver a creerle a los medios de comunicación, o a sus firmas de consultoría? No, de antemano sabemos que estas estrategias sólo son la corrupción ejemplar de los políticos, sus partidos y sus representantes más vividos, los cuales se escudan en temas tan controversiales y “reales” que demuestran sus verdaderas intenciones al querer acercar a otros desde su juego de retórica, disimulando el dolor, que muchos ya sintieron y ellos solo lo utilizan para protegerse de sus miles de demonios.

Hablar del dolor, es conocer historias, vivificar saberes y llevar al extremo la prudencia en la vida social, es poder enfrentar la verdad, aun cuando esta se encuentra en las palabras mencionadas desde el cinismo, realmente muchos parlamentarios poseen esas destreza en la oralidad, otros creen que se están refiriendo a objetivos concretos, pero a decir verdad, en el análisis del discurso podemos decir que solo son la forma escudada de decir que son demócratas.

La democracia nunca ha funcionado en los países del tercer mundo, y quizás menos en los desarrollados aun cuando nos muestran que si, las apuestas democráticas en primera medida dan el reconocimiento a grupos minoritarios, de oposición y de reivindicación de derechos, pero si esta utopía existiera, los líderes sociales, campesinos y de grupos minoritarios no estarían muriendo. La democracia tiene crisis y esta es latente por aquellos que están acomodados en el “poder”, y que se juegan con otros el valor de la vida y la muerte, porque vale más una muerte para la lista, que la verdad desde el reconocimiento de su misma sangre, y los vivos suelen temerle a los muertos, porque cuando ellos ya no están, ellos hablan con fuerza y validez para nuestro tiempo.

El ahora es nuestra realidad, es donde la esperanza une lo que estaba dividido, tanto por una guerra ajena, como por la incidencia de muchas personalidades que caen en su mismo peso y afectan el espectro local, regional y mundial, somos tercos, tenemos miedo a la paz, y seguimos repitiendo el ciclo de estar en guerra con nosotros mismos, la silla vuelve a quedar vacía, la mesa está servida y los invitados a este espectáculo solo se pierden una y otra vez, están en los desiertos de sus propias faltas y sus propuestas no tienen peso, no son avalados por aquellos que no quieren expandir su zona de confort.

Hoy, un día después de toda noticia viciada, cansona y ecuánime la claridad es sombría, sabemos que lo que debemos hacer es volver a planear, es comenzar de ceros y saber que nuestra lucha ya no será la misma, caemos una y otra vez pero volvemos a ser dependientes de un oligarca que cree en sí mismo como redentor de nuestra nación, y esto se da porque muchos lo idolatran como salvador, pero los redentores mueren y a estos se les muestra admiración si su carácter privado como público fue tanto sencillo como tan fuerte para dejar todo ordenado tanto en sus casas, su comunidad y su influencia en la sociedad, ya que si hablamos de fallas, todos las tenemos pero unos más que otros dado el grado de influencia y existencia.

Existir es el patrón de reconocer la vida, y solo tenemos una, con millares de oportunidades que dan comienzos, conceptos y afirmaciones para vivir más y dejar de sobrevivir, el sobrevivir es solo creer en la codependencia de los actores específicos, que da invisibilidad a otros actores más cercanos a la realidad que cumplen su cometido en vida. Y es por eso que estamos inmersos en la realidad de las representaciones, las cuales son las imágenes creadas a nivel personal para entender los hechos de la cotidianidad. La cual es una sumatoria de momentos, espacios, lugares y recuerdos que dan alegría y tristeza, amor y odio, nostalgia y perdón, que todos poseemos y que aprendemos con el tiempo aun cuando estamos en éxtasis y/o depresión la cual puede desarrollarse desde un hecho traumático o un duelo mal realizado.

Acá solo nos queda decir que la muerte es un sentido de seguridad o inseguridad, aprendemos de ella a sonreír o a llorar, y esas ultimas lagrimas aun cuando estas son de sangre, la indignación nos recorre, nos establece o dicta de nosotros el levantamiento, de un por todo, o un por nadie y permite que otros roben nuestra propia voz.

Para él que cumplió y entendió que no es el momento de la vida en esta tierra y se arriesgo por otros y hoy llamamos mártir.

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