Una sola vez hace diferentes al resto.
Las emociones nos llevan a descubrir nuestras pasiones, las dudas o los acertijos ayudan a crear todo lo que nos rodea, el comienzo siempre posee un final y así mismo este rompe los límites que se han creado en nuestra mente, es decir son tiempo para romper las reglas de la vida. Ya que esas solo existen para acomodar a los que causan daño dentro de una sociedad y en algunos casos son literatura, y en otros solo son relatos.
Cada trauma que poseemos es una negación a lo que la naturaleza nos dice, todos elevamos murallas para proteger la personalidad o más bien acudimos a las excusas para no corroborar nuestras propias debilidades. Es por esto, que todo lo que hemos hecho, o construimos cotidianamente solo existe una vez ante tanta indiferencia. El mundo solo ve una vez y de resto solo son secuelas de un principio autónomo que sencillamente se acabó por ser repetitivo.
Este es un proceso, la vida tiene en sí su propia pedagogía, hay cosas que cambian, otras que nos enseñan, pero la diferencia es que todos somos sujetos, clases y sociedades. Repetir no es memorizar, ni mucho menos aprender, es permitir que otros crean que hemos aceptado su conocimiento sobre el nuestro. Todo acto repetido tiene el mismo final y este puede ser una satisfacción o la incredulidad de volver a brindar nuestra confianza a terceros cuando estos nos manipulan y dominan.
El mundo que conocemos se representa por algunas imágenes que tenemos en nuestra mente, la música nos agrada y nos disgusta, lo real lo sentimos y son como los sabores que nos gustan, porque desde ahí es que generamos emociones para entender lo que ocurre a nuestro alrededor. Según el grado socioeconómico que poseamos, podemos decir que conocemos y hemos hecho del mundo nuestro hogar, ¿será esto cierto?, o solo tenemos un post que resume nuestras virtudes y miedos, en los días claros y oscuros de la sociedad, de la vida y porque no de la muerte. La cual al final solo nos pide una sonrisa para alcanzarnos.
Todo lo negativo anteriormente mencionado es la forma más acertada de conocer los límites que hemos construido para con otros en la sociedad, estos en ocasiones son impuestos por un agente externo, por el factor social y cultural de quienes nos precedieron o han creído en la formación del libre pensamiento antes de creer las barbaries de los derechos humanos, podemos negar a los otros desde lo que son. Esto que se dictamina es el error de la humanidad, de saber que nosotros como humanos somos los que llevamos a otros como nosotros a nuestra propia extinción dividiendo al mundo en colores, razas, credos, culturas y rumores que son la forma de expresarnos verbalmente.
Las guerras son válidas si estas son de botones, pero en el sentido estricto de lo humano, no podemos hacer que otro llegue a la sumisión por nuestros caprichos. Más bien que esta victoria sea ganada con anterioridad, es decir con no comenzar una guerra de guerrillas, de buenos contra malos, de blancos contra negros, o de izquierdas contra derechas, más bien, digamos que esta existió por no poder sentarnos a la mesa.
El mundo es amplio es de personalidades, culturas y de encuentros, que al compartirlos se convierten en experiencias de aprendizaje, que consolida la multi identidad que tenemos con un propósito y un destino mayor. Por eso, no olvidemos el reconocimiento, el saber y como acto mayor el carácter que da trascendencia a que todos podemos llegar a ser, si vamos en contravía de lo que el mundo dicta, por eso, encontrar bienestar es saber que la justicia se hace, y que el sistema debe romper su lógica de mercado desde las desigualdades.
Lo que existió no volverá, no se configurara mejor, ni mucho menos estará en la luz, lo que nos queda no es acto de falta de esperanza, más bien es aprender a vivir con lo que es negativo, con lo que está en la oscuridad y hacer de ello la mejor fórmula para conquistar nuestra historia. Esa que solo se vive cuando algunas de las necesidades básicas están totalmente resueltas, de lo contrario solo sobreviviremos en un sistema que es totalmente desigual.
Y ante tanta desigualdad, la incomodidad nos hace volver a pensar donde debemos estar y en qué lugar podremos habitar. Ya que lo que nos resta no es solo morir, sino vivir y contar que tan acertadamente vemos y comprendemos el mundo de hoy. Porque la regla básica de estar en este medio es ser conscientes, tanto en nuestros hábitos y nuestras virtudes que explotamos cotidianamente. Por eso que esta sea solo una receta más, y a alguien le funciona que nos cuente: – Carne – Comida basura + Plantas = más vida prolongada.
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