Podemos pensar y planear lo que vendrá, sean sueños, anhelos y aun las metas a corto, mediano o largo plazo, pero ¿tenemos la certeza de que se realizará?
El mundo avanza, el tiempo parece no alcanzar, pero volvemos a estar en ese punto incierto de nosotros mismos y las tareas pendientes, donde parece que nada tiene sentido, o no hay un horizonte claro.
Hemos estado tantos momentos así, que no sabemos en verdad qué buscamos. Nuestros inciertos son más fuertes, nuestras dudas nos acobardan, no somos ni él recuerdo, ni el mejor papel de lo que hemos construido.
No sabemos quienes somos, en que nos hemos convertido y que pasiones o excesos nos gobiernan y esto debe llevarnos a pensar en que la realidad no es lo que hoy tenemos, ni lo que mañana construimos, más bien esta es la representación de lo que creemos.
Muchas veces se ha dicho que debemos innovar, y asociamos la innovación con cambio, transformación o hechos fuera de nuestros cabales para ser aceptados, pero quizás tienen un poco de eso y otras veces no, innovar es poner en marcha lo que tenemos.
Las conversaciones que no hemos hecho, y aun el trabajo pendiente que ya es nuestro. Ya que todos nos sentimos realizados cuando en verdad encontramos la gloria o la alabanza que nunca nos ha acompañado.
Ahí, es donde debemos hacer el alto, ver qué tanto nos ha pasado y que tanto de ello podemos dejar atrás, para así avanzar con tranquilidad, ya que la vida que elegimos es un proceso de largo aliento.
Donde la selección es fundamental, ya sea en retos, peleas, resistencias o aquellas virtudes que nos llevan a ver más allá de lo que tenemos, esta es la cercanía a lo que deseamos de corazón, por eso vamos avanzando a ello.
El presagio dice, “nada somos y nada seremos”, ¿necesitamos de una ayuda extra?, Sí, de aquella que nos hace pensar, creer, y mantener la esperanza de que estamos a salvo, todos queremos en algún momento sentir el calor, ese calor de hogar.
Donde la seguridad es más que viable, donde la calma existe y donde todos nuestros monstruos se apaciguan, donde sentimos el amor eficaz cerca a nosotros y sabemos que más que celebrar, debemos aprender a compartir, servir y solamente dejar que otros sean.
Ya que ser, es caminar con paciencia el camino que se abre, unas veces a la izquierda otras veces a la derecha pero que nos motiva a continuar y no desfallecer pese a las circunstancias, porque hoy las conocemos y mañana solo llegan.
El viento sopla, habla y en ocasiones solamente está ahí, escuchando, atesorando lo que hay dentro de nosotros, y por ello cuando esa ayuda viene de lo alto podemos comprender que no es por paz, sino es por fuerza que seguimos.
Levantemos a otros, cuidemos de ellos, amemos, pero siempre ayudemos a que otros se sientan mejor, porque este puede ser nuestro incierto, nuestro presagio, ver y no ver, sentir y no sentir, cuidar y no cuidar ¿qué nos ocurre?
Todo, no sabemos cómo nos sentimos porque no queremos pasar tiempo a solas, en introspección y en profundidad eso sí que no lo queremos, pero llegar ahí es creer, es caminar y es confiar de que ahora nuestro presagio lo construimos.
Como el horizonte que siempre nos ha acompañado, ese que no se descubre al azar, sino que con perseverancia lo vemos llegar a nosotros. Ya que el que no desfallece verá la victoria.
Para este tiempo, para él ahora, no para el mañana, para estas circunstancias que vivimos y enfrentamos solos, en las que estamos unidos de principio a fin. Ya que es nuestro anhelo, nunca más estar separados.
for: @jhoacu
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