Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Todos tenemos algo que profesar, ciencia, virtud, fe o lo que genera división, hablamos de las ideas contrarias.

Conocerte a ti será mi mayor deseo, pero permitir que tú me conozcas será mi mejor aceptación. No hay duda de que lo que sentimos es verdadero, es del corazón y aun de la razón. Todo lo que hay a nuestro alrededor muestra el destino que debemos superar, este es incierto, es de palabras, acciones, sucesos y aun las distancias que siempre nos alcanzan.

¿Quienes somos hoy?, dos actores que se conocen y desconocen, que hablan, se miran, se desean, se extrañan, pero seguimos siendo los mismos, los mismos que se han transformado una y otra vez. Ya no somos aquellos que han comenzado las sendas del conocimiento, de la discusión y aun de la confrontación. En nosotros está la mejor versión del otro, con aciertos y desaciertos. Con la voz en alto y aquella que guarda silencio.

En ocasiones debemos morir al sueño más profundo, a ese que nos acompañan, que nos muestra y nos lleva a entender que lo que hoy tenemos solamente es un paso para comprender la visión o esa meta que hay dentro de nosotros y se extiende hasta lo humanitario, ello que necesita de más voces, de debates para construir desde las diferencias y así fortalecer lo que somos.

Aún hay mucho que profesar, aprender y escribir para alcanzar, la vida nos da una recompensa, esa la debemos vivir, sentir, anhelar y solamente esperar. No hay lágrimas perdidas, solo aquellas que nos ayudan a sembrar, y en su tiempo serán el gozo de la cosecha, hoy caímos, mañana nos levantamos, pero siempre soñamos con mejorar para así entender que lo que nos ha hecho forma parte del discurso. Ese que se escucha, se demuestra y que está en medio de lo que somos, uniendo, cuestionando y gestando nuevos vínculos.

Hoy, doy mi palabra para estar ahora, donde hablaré con más verdad y diré que es tiempo para que brillemos por más días, no para el mundo, sino para nosotros y para aquellos que nos pertenecen -si, aquellos que nos piensan, elevan oraciones por nosotros y nos cuidan-, en el mundo hay más personas haciendo el bien, lo que pasa es que se escucha con más fuerza aquellos que hacen el mal.

Estamos en una guerra, cultural, ideológica, política, sentimental, emocional, tecnológica, nosotros somos los conejillos de indias, son tiempos para prepararnos y entrar en combate, todo lo que nos pertenece es poder ayudar a otros y siempre ser con ellos, no es desde la anulación, sino desde él fortalecer, ya que hacer las cosas contrarias es poder vivir bien dentro del buen vivir.

Donde la ética del cuidado, el derecho a la ternura y el ser como niños es la entrega constante para ver lo que aún no ha sido. Lo cual está por nacer, y es parte de todos. El mundo hoy nos necesita, profesar, elegir, debatir, cuidar, amar, llorar, reír, son cosas sencillas que no debemos olvidar. Sigamos las alimentando para que así estas perduren, sean del tiempo y no del condicionamiento, ya que como humanos no somos predecibles, más bien los datistas dicen ello, y la inteligencia artificial y la big data solo son algoritmos que carecen de fuerza y convicción. En ellos no hay salvación, la salvación es una y parte de nosotros.

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