Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Todos deseamos una edificación que sea el cumplimiento de nuestros sueños.

La historia cuenta que como humanos siempre hemos deseado alcanzar el cielo, para decir que somos como Dios, y puede que más allá de nuestros esfuerzos tengamos algo profundo que nos dice que eso es así, por eso siempre pensamos y miramos el firmamento para entender que somos de este tiempo y de otros ya cursados.

Babel, es el primer hito de nuestra arrogancia, de nuestra negligencia y nuestra comparación absurda de decir que podemos alcanzar todo en nuestras fuerzas, y puede que sí, puede que no, pero todas las posibilidades son la cercanía que hoy vemos en el devenir de lo matutino, ya no es la misma interpretación sesgada de unos pocos, ahora podemos ser muchos los errados, pero dentro de esos errores podemos descubrir nuevas verdades.

Babel es la confusión, es la construcción histórica de los rascacielos, de que el ingenio humano comenzó a crecer y hacer de ahí ciencia, ingeniería, innovación y todos los problemas de la sociedad moderna, la cual es inequitativa, tanto así que de ella también nacen las lenguas, las migraciones, los clanes y las culturas, que hoy se quieren homogeneizar desde una construcción vaga del pasado, el presente y lo nuevo.

No hay futuro más allá de Babel, esta historia es nuestra, pero cuando el pentecostés cayó, todo se rectificó, y desde esta afirmación podemos trabajar para mejorar lo que otros dictan, merecemos más de lo que tenemos, más de eso que nos corresponde, las posibilidades, la imaginación, y la superación de nosotros mismos, creamos, construimos, vivimos más allá de la nada.

Imaginamos castillos, reinados y poder, pero a veces lo que hacemos es una edificación en la arena, donde la mar crece y alcanza, y todo lo que hemos intentando pierde el valor o solo ya no tiene nuestro interés, ya que como dice C.S. Lewis, “somos fáciles de condicionar, ya que preferimos jugar con las tapas de barro a imaginar unas vacaciones en la playa”.

Los castillos son distintos cuando los conocemos por primera vez, nos parecen imponentes, llenos de sucesos, de cuestionamientos y aun de guerras perdidas, las cuales son de muchas secuencias, hubo en ellos riqueza, amor, traición, sed de poder y aun muerte en las noches de la luna nueva. Además no olvidemos los jardines, esos que siempre buscan calmar el espíritu.

Desde su existencia hay cruces, exigencias, y más de nosotros que de otros, por eso vivir o construir un castillo, más allá de la arena es ver que si seguimos las secuencias de la impotencia en nuestra arrogancia solo quedaremos hechos un naipe, y lo que en verdad debemos avanzar es construir en marfil para perdurar, para hacer, para evidenciar y para ver en la colina lo que en verdad es el horizonte, nuestra historia y lo que ha de ser el conocimiento si superamos la discusión de ser dioses, ese valor o ese atributo nunca será nuestro porque somos limitación del cosmos.

Castillos de arena, de naipes o de marfil nos devuelven a Babel donde todo comenzó, pero donde todo de igual manera termino, por eso escuchar los ríos de babilonia es entender que hemos borrado la historia que nos cuestiona, condiciona y nos estanca, caminar en medio de estos es solo saber que seremos libres en algún momento.

2 respuestas a «Castillos.»

  1. Así es… Creer alcanzar a Dios en ingenio y creatividad es un absurdo, pero aún así como humanidad perseguimos eso. En vez de intentar construirnos nuestra mente y corazón para alcanzar a ser como Jesús, eso sí sería un gran logro para la humanidad.
    Gracias por escribir esto

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    1. Claro, siempre tendremos muchos limitantes, porque somos limitados y Él es ilimitado, pero aún así debemos intentar lo, no en como somos sino en conocerlo a intimidad para descubrir cosas que no sabemos. Ser como Él es tener un corazón dispuesto a creer, aguardar y confiar en sus designios.

      Gracias por leerlo, un abrazo fuerte. (:

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