Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Lo que nos ha traído hasta acá son todas esas vivencias que atesoramos y que a pocos les contamos.

El mundo conoce hoy de nosotros, solo esa pequeña fracción de lo que hemos pasado, evidenciado y constituido, nadie imagina todo los acontecimientos que nos han dado la fuerza para levantarnos con convicción y seguridad, el ahora solo es la mejor muestra de nuestra faceta es decir, la menos imperfecta.

Todo parece pasar rápido, la vida merece ser más que una historieta, un suceso o esas fotografías que coleccionamos y colocamos en nuestros anaqueles y en las paredes blancas que forjan el destino de nuestros lugares seguros. Todos merecemos tener la oportunidad de contarle al mundo esa pequeña forma de entenderlo y de considerar todo lo que nos rodea.

La anterioridad parece ser,  solo el hecho contable que nos define, que demuestra lo fuerte y lo frágil que llegamos a ser, lo que importa y lo que no, además de ser el consejo que siempre hemos querido tener, nada ni nadie no lo podrá arrebatar, ni lo alto, ni lo bajo, ni lo ancho ni lo profundo, ello nos pertenece, nos da identidad y da celeridad a nuestras palabras para expresar todo lo que hay en nuestro interior.

Escribir es una forma de soltar, conversar igualmente, cantar, bailar, compartir, servir ayuda mucho a nuestro espíritu, todo lo que hacemos para sentir paz, calma y fuerza es lo que necesitamos, para decir que nuestra historia y la de aquellos que están a nuestro alrededor es suficiente, sí, suficiente para estar, para pensar en el otro y para superar el miedo que nos alcanza.

Ese que nos da susto, nos aterra y en momentos nos hace pensar sentido contrarios a la realidad, donde las preguntas son la forma para saber que seguimos siendo los mismos de siempre, aquellos que se han construido como los nadie, los invisibles, o los que ha sido relegados a una parte de la sociedad. Y no hablamos de las comodidades, sino de aquellos que han guardado silencio que ensordece. 

Qué es eco hoy, que pide cambios y que ya se canso de lo mismo de siempre. De la manipulación mediática, de las mentiras repetidas muchas veces que dicen ser verdad, de que los que piensan por el resto son los mejores, de todo eso que asfixia la verdad, la inteligencia y aun la sabiduría que nos da el cielo y las vivencias. 

Escribanos somos, lectores también, oradores ocasionales, pero oidores más. Y no por informar o confirmar, sino por buscar la libertad en todo momento, por eso tenemos el derecho de guardar silencio, pero ya no más, este es el momento que todos deben tener para ser escuchado y así transmitir lo que tenemos por decir, hablamos de lealtad, amor, fe, esperanza, confianza y del porvenir, todo eso es lo tardío, lo real, y lo que no merece traición.

Si hemos aprendido algo, es que soltar, mencionar y creer es la mejor forma para decirle al mundo que nuestra anterioridad es la historia que debemos volver a leer para así escribir con más convicción lo que nos falta hacer y es que el control no es nuestro, los inciertos son la verdad y si perseveramos hasta el final veremos el resultado, es decir nuestra perseverancia, por ese jardín, por esas rosas o quizás los girasoles o por que no los lirios de los valles, o mejor por ese espacio que siempre anhelamos para ver el mundo, no ardiendo sino siendo el lugar donde todos podamos estar y sentirlo como hogar.

Ya que el hogar de todo hombre es el corazón valiente.

For: @alejavillamil2231

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