Todos sin importar donde estemos tememos a la vida, a las circunstancias y a la misma muerte, esa que solo hace parte del caminar.
Hemos de comenzar nuevamente, una día a la vez, un instante más y por qué no esa leve confianza con lo que somos y con aquellos que nos rodean. Todos merecemos tener las mismas oportunidades, pero la vida no es equitativa, más bien ella es una incerteza y una ruleta rusa, compartiendo suerte, destino u oportunidades a aquellos que en verdad ven con buenos ojos el mundo, sus esperanzas y la realidad que se comparte, aun cuando esta realidad es fuerte y constante.
Todos hemos de tomar decisiones tanto para vivir, como para sobrevivir, pero acceder a alguna de estas dos visiones es acceder a esa forma de creer, sentir y actuar consecuentemente, lo único que debemos hacer es pensar en un instante qué es lo mejor para nosotros desde lo que conocemos y sumarle la curiosidad como oportunidad para aprender siempre, para así superar los complejos de aquellos que están en otros momentos de su devenir matutino y prefieren pasar por encima de nosotros.
Hablar de la vida tomaria mucho más tiempo del que imaginamos, por eso hay que vivirla, disfrutarla y pensar que más que escribir nuestra propia historia, lo que debemos hacer es acercarnos a los instantes para crecer, conocer, aceptar y asumir los distintos hechos que nos cobijan, y una vez por todas rechazar la discriminación que muchos hacen a otros, tanto por su raza, credo, conocimientos, sus posiciones políticas, su estrato socioeconomico y aun hasta por su propio analfabetismo. El cual nos encierra a todos, ya que el conocimiento en sí es muy amplio y no podemos poseerlo todo.
Es a esto, que queremos levantar una voz escrita por el reconocimiento de lo distinto, aquello que nos acerca más que lo que nos distancia, a eso que va más allá de solo verlo desde la ventana, a eso que merece ser trabajado desde su matiz para fomentar la conciencia suficiente para que en el tiempo se convierta en un acto de resistencia.
Resistimos a la vida, a las enfermedades, a lo negativo y aun a lo positivo (ternura), quizás lo hemos aprendido o es una forma de protegernos, y esta bien, la vida nos da diferentes “dificultades” que debemos aprender a entender no en el ahora sino en el después, ya que todo es mejor cuando se ve con el tiempo ya acontecido.
Todos sin importar quienes somos, somos una oración para lograr, para entender y para no dejar de hacer el bien aún en estos tiempos convulsionados. Estamos en vísperas de cambios, de formalidades y de nuevos procesos que nos llevan al cumplimiento de nuestras metas, ya que si lo vemos en un sentido amplio los proyectos terminan, y debemos volver a planear, gestar e intencionar ¿y esto no sería un desgaste?, probablemente, pero cada uno comienza a pensar la vida que quiere transitar, somos más que planes, somos acciones y formalización y si entendemos la divergencia como una nueva forma entendemos que los caminos son más grandes cuando hay dirección omnisciente.
Pensar en el más allá y en el más acá, es construir una realidad donde todo puede pasar, donde hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes y personas mayores se unan para integrar las ideas como las formas de profesionalizarse es decir, hablamos de la unión de las fuerzas que podemos sumar para hacer realidad los deseos más profundo que nos acompañan. Ya que no solamente somos profesionales de la vida, sino del destino y el ahora, ya que el mundo determina lo que somos pero no en lo que creemos.
Resistir juntos es hacer del camino la mejor forma de integración de nosotros a otros, donde la solidaridad, la fraternidad y la humanidad se encuentran para aprender a sentir y a vivir las distintas causas que hay que lograr, para algunos son el medio ambiente, los animales, para otros la humanidad misma en igualdad de derechos y géneros.
Esto es una proclamación del pasado no glorioso, el futuro incierto y el presente que más allá de ser insignificante nos reúne para creer. Para no volver a invisibilizar a otros, y para limpiar el rostro de aquellos que hoy lo tienen sucio. Todos somos importantes a la hora de hablar de cambios, hoy los necesitamos y mañana veremos si todo lo que hicimos logró su cometido, participemos, cuidemos y consagremos lo que es real y lo que queremos dejar aquellos que aún no han visto la luz y las huellas de aquellos que han pasado por esta tierra y siguen siendo influencia para muchos.
¡Resistencias es lo que vemos en las calles!
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