Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Todos tenemos un tiempo, un camino y una distancia que recorrer, si llegamos más lejos, hemos entendido que la vida es para transitar acompañados.

Los hechos, las historias y todo lo que nos ha acontecido da muestra que los saberes, los conocimientos los cuales son parte de nuestra existencia vital, todos estos son nuestra construcción de realidad y de reflexión constante. Hablar de las victorias sería muy pretencioso, ya que diríamos que solamente somos ellas, pero no. Hoy no queremos hacer alusión a esas buenas prácticas de celebrar los pequeños o grandes triunfos después de mucho tiempo. 

Más bien, pensemos en todo aquello que nos acontece, nos acerca y nos aleja tanto de las metas, como de las personas que dicen estar de forma sincera a nuestro lado, es tiempo para hablar de esos desiertos, de esas temporadas donde no vemos el mejor horizonte y siempre nos hemos sentido solos o acompañados por unos pocos, ya que los tiempos difíciles muestran en verdad quienes están a nuestro lado.

Hablar es crear esos cercos únicos con personas especiales, que nos guían, nos escuchan pero que nunca levantan un mal testimonio contra otro, quizás se quejan de la realidad, pero quien no lo ha hecho, aquel que dice que no lo ha hecho, es tiempo para cuestionarlo, porque la vida nos es solo un jardín de rosas, es más un campo para arar y saber que debemos sembrar y que arrancar. 

Hablemos de fracasar, de esa acción que todos conocemos, tanto en lo emocional ya sea por una traición, o una manipulación, o en el trabajo donde nos explotan y nos hacen sentir como un cero a la izquierda, pero la familia quizás es quien más nos sojuzgan ya sea porque no hacemos lo que quieren o porque  no nos motiva a crecer en los sueños personales, pero también hemos estado dejando a un lado nuestros hobbies o pasatiempos, es por eso que nos sentimos ausentes, culpables de no dedicar espacio o tiempo a lo que nos trae calma, o porque no a esas eternas conversaciones o tertulias que unen la ciencia, la filosofía, la fe y las creencias, ya que al ser de x o y posición la sociedad puede llamarnos fanáticos, pero quizás no es fanatismo, es posición y argumentación, dado que lo hemos intentado muchas veces y al hoy nos sentimos reales frente a la vida que asumimos desde otra percepción. 

Si, todas esas áreas de la vida son parte de lo que vivimos, de lo que tenemos y aun de lo que guardamos en silencio para que otros no se den cuenta de lo que hemos pasado, ya que en una sociedad altamente positiva y tóxica no se da la oportunidad para cometer errores, más bien se dice que todos debemos ser perfectos, aun cuando la perfección no existe y no es éxito, ni riqueza, ni fama, y mucho menos poder, está atribuciones sociales pueden mostrarnos los valores consumistas que hoy reinan, que definen la estructura personal y social de todos, limitando así el progreso de lo real y sumergiéndonos en la apariencia con los otros.

Hablar de estos valores consumistas y su ecuación es estar destinados al individualismo el cual eleva el orgullo, la arrogancia, la autosuficiencia y la anulación a la otredad creando en nosotros el pensamiento de que es lo mejor que nos puede pasar. Pero esta mentira disfrazada de verdad nos lleva al olvido, a creer que todo lo sabemos y que no necesitamos de nadie para vivir.

Es decir, el yo crece y alcanza su máximo esplendor, en su más grande posición y así se convierte en el principio de toda anulación. Porque cuando este crece, nubla la mirada, la adapta a lo “mejor” y dicta para sí aceptación un nuevo trato a los pares y dicta que estos nos ayudarán a cualquier costo, pero ahí erramos, dado que si no tenemos un buen trato, el cual es gentil y solidario, estos en menos de un santiamén desaparecerán de nuestro mundo y nos dejaran en soledad. 

Es por esto, que vencer el yo es comenzar a caminar en aceptación, reconocimiento y esfuerzo para superar toda influencia de nosotros mismos en las acciones, fracasar no es malo, es solo una posición ante la vida, ante las circunstancias y aun ante las personas que están a nuestro alrededor, es cierto desaliento que hay sobre la realidad, pero si lo aprendemos a canalizar podemos encontrar una nueva perspectiva de futuro desde el presente, con la virtud del pasado que se convierte en aquellas palabras que son conjugadas con las acciones y nos instan a no retroceder más que lo que merecemos avanzar, es por ello, que ver el fracaso es vernos a nosotros más humanos, más reales y auténticos en la sociedad que dicta nuevos valores.

Ahora bien, que estas esas acciones sean nuevas historias y nos permiten ganar la experiencia para conversar con el otro, hacer de este un buen oidor y conversador, para que antes de enfrentar su mundo, pueda tomar una pausa para verlo desde distintas percepciones, superando así la perplejidad del mundo, del rechazo y aun del estancamiento que más allá de que sea fuerza de voluntad, sea la esperanza para ser valientes una vez más en el camino errado, el cual comienza con aceptación, perdón y un nuevo intento.

Fracasar no es debilidad, es una condición que debemos experimentar una y otra vez, para aprender de esta, ya que la vida, las relaciones, los credos, la ciencia hacen parte de la verdad que profesamos, y es por ello que entendemos que sin fracaso no hay victoria y esta se construye con veracidad, astucia y revelación al momento que compartimos nuestras derrotas con otros. 

Todos hemos fracasado, unos más que otros, pero lo bueno es que seguimos intentándolo en este camino de la vida, para aprender siempre y no dejarnos arrebatar la curiosidad que nos define, ya que seguimos siendo niños en este mundo por descubrir.

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