Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Desde el comienzo hasta el final lo único que nos falta es sabiduría.

Saber es intentar, de los fracasos y las caídas es de donde salen las mejores ideas que cambian, forman y transforman el mundo, este lo podemos entender al momento de descubrir todo lo que nos falta y así conocer lo que hoy creemos que es nuestro, pero se hace necesario poder describir todo lo que nos rodea para entender la conformación de las interpretaciones, estas son verdaderas o falsas. 

La realidad se construye con gritos y susurros, estos son hechos característicos de cada época y cada historia, todos están unidos entre distintas personalidades y emociones cercanas como distantes, la verdad es la sumatoria de hechos, procesos, referencias, cuestiones entendidas y olvidadas como también de aquellas representaciones en nuestra mente ya sean imágenes, escritos, palabras, leyendas o mitos.

Todo lo que está escrito nos ayuda a entender la noción de la historia misma, que ha pasado, pasará y aun puede llegar, debajo del cielo no hay nada nuevo y esto ha comenzado mucho antes de nuestra propia existencia y vivirá más allá de lo que nosotros podamos tener como trascendencia que se suma a la conciencia y podremos decir que algún día llegaremos a conocerla, es decir, entender lo que es eterno y milenario.

Vivir es comprender que la historia es de todos no importar la raza, el sexo, la identidad, las creencia, lo esencial es la claridad ante el accionar ético político y moral conforme a lo que creemos de nosotros mismos y en pos de otros, todas las creencias son múltiples, sencillas, concretas, directas y/o contradictorias a las que otros poseen, pero conocer la cultura extraña es aprender a construir relaciones humanas para expresar lo que poseemos con anterioridad.

Crear hace parte de la experiencia, no solo para hablar con veracidad y con ejemplos al mundo, sino para demostrar que esta se gana reflexionando, escuchando al otro, y mirando más allá de los espejos, todo se relaciona, y esto se desarrolla con lo que tenemos con acciones sencillas, que muestran el despertar de la autonomía, para corresponder a la pertenencia de lo que somos, y hemos considerado de la historia entendida.

Contemos, olvidemos pero no repitamos la historia, antes de ser, ya somos y después, seremos el recuerdo no de lo que unos pocos digan, sino más bien lo que muchos puedan recordar de lo que nosotros hicimos por ellos, y por esos actuemos de forma desinteresada, solidaria y fraterna, ya que como sujetos y actores sociales avanzamos no en pos del reconocimiento, más bien de aquellos que dejaron a un lado el sobrevivir por el comenzar a vivir, aprendieron constantemente y unieron todo lo que los rodea. Somos palabras que son vida y somos sangre de camino que hace luchas y resistencias para no morir en vano.  

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