Enteramente nos levantamos pero en ocasiones solo nos olvidamos de nosotros mismos.
Somos sujetos y actores sociales, con memorias de un pasado y un presente que proyectamos. Reconocemos valores, principios y aun esas pasiones que olvidamos, todo lo que nos define es un hecho continuo que construimos. La razón cree que todo lo que tenemos es el argumento de nuestra propia felicidad. Pero la fe enseña que hay una unión entre lo que esperamos y lo que hacemos y todo esto se da de forma sistemática.
El mundo está gobernado por cosas tangibles y otras que son eternamente invisibles. Las tangibles son las relaciones sociales, culturales, políticas y económicas, mientras que lo que es eterno se apropia de los sueños, anhelos y esas ideas que compartimos para crear un mundo, uno mejor donde muchas posibilidades sean suficientes para cambiar, reconocer y dar una alternativa distinta a lo que hoy conocemos como realidad.
Lo que habitamos es indispensable para nosotros, explorarlo es desarrollar habilidades y talentos. Donde la dedicación y la entrega nos permite concretar ideas, y posiciones, por ello seguir describiendo los nuevos hallazgos es entender que hay misterios en nosotros mismos que se van solucionando. La génesis es superar nuestras dependencias tangibles y poseer más las eternas, las cuales nos llevarán a entender que somos peregrinos en esta tierra.
Hace miles de años todo era distinto. Era lo esencial, lo que nosotros no hemos podido imitar bien, es decir las palabras de vida, de afirmación y esperanza. Esa formación natural de nuestras conductas, relaciones y sentidos coexistencias con los animales, el hábitat y por qué no el medio ambiente. Explotarlos solamente trae destrucción para todos.
Nuestra vida está condicionada por qué hemos olvidado la verdad de nosotros, de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser si creemos. Quizás es por la avalancha de la tecnología, y nuestro no saber utilizarla, es decir la redes sociales virtuales que conocemos y adoramos solo son el espejismo de nuestros olvidos, bien por aquellos que han encontrado el éxito, pero la comparación como la envidia solo es la decadencia de nuestros triunfos, cenas, negocios, viajes… pero cabe decir que si no tomamos el control todo esto nos llevará al suicidio, si, a ese que todos le tememos, pero no solo desde la parte fisica, sino también de lo espiritual y quizás de lo más intimo de nosotros nuestra esencia misma.
Levantarnos no es vivir, no es ocupar nuestros días venideros, es intentarlo una vez más para así emprender lo que nos resta en el tiempo. Es entender porqué y el para qué de esta situación, es la reflexión profunda del control y la libertad. Es saber que del pasado somos y que el presente solo es la consecuencia de nuestra contemporaneidad, y el futuro solo es una construcción de fuerza y avance.
Olvido somos, la vida solamente es una. Llena de riesgos, pasos de fe y de incredulidad silenciosa, de empujes a terceros y de descubrimientos. Son tiempos para hacer, para entregar y para regalar a otros. Somos un destello de eternidad y de visión.
Entender la política, la cultura, la educación, la economía es conocer la virtud de los nombramientos o de aquellos recuerdos pasajeros. Viviremos hasta morir y si eso nos llega hoy. Que el mañana solo sea la analogía y el refrán de nosotros en los ojos de otros.
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