Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Querido amigo.

Hace mucho tiempo no se de ti, de los tuyos, tus hermanos, tus padres, se que hiciste familia, y tienes hijos, me alegro por ello y se que eso es bueno, que acertado es verlos crecer, y lo mejor es que ellos están junto a ti, espero que todos tengan buena salud, porque sin salud, no se pueden disfrutar de esos espacios familiares, que nos hacen querer detener el tiempo y que estos no pasaran tan rápido, sabes desde hace un tiempo, me pregunto que es de tu vida, y hoy he decidido escribirte esta carta para para saber de ti.

Cuéntame cómo estás, cuéntame de esas historias que siempre tenias para motivar la vida, la esperanza y las ocurrencias después de la guerra, hemos caminado por el mundo y soñadores siempre fuimos, recuerdas cómo construimos con los demás la lealtad ¿la recuerdas? se que la recuerdas, porque en medio de la violencia aprendimos que ella, aprendimos la importancia de lo que es para la vida, del cuidar al otro y por supuesto, de estar pendientes de aquellos que se dieron por vencidos.

Se que el tiempo no pasa en vano, y ya somos viejos, pero quizás podamos volver a vernos, a  juntar nuestras familias y a decir con esperanza que los sueños son nuestro alimento, nunca hemos dejado de soñar, y hasta hace poco lo volví a creer, muchas cosas han pasado, y recuerdo como niño la importancia de aprender a escribir en un lenguaje común que todos podamos compartir y desde ahí comprometernos.

Hace años padezco una enfermedad, un delirio, una verdad, padezco creación de mundo, sí, suena extraño, es una enfermedad rara, es algo que me llevó a la caverna, como la de Platón, el lugar donde me encontré a mi mismo. Y desde ahí comencé a soñar, a creer, a ver la vida como un posible, donde todos podemos encontrarnos y no ser pesimistas.

Y si lo llegáramos a ser, podemos entender mejor al realidad, esa que se construye, y se destruye cuando vemos más allá de nuestros propios limitantes, esos que nos condicionan o nos retan a expandir nuestras zonas de comodidad. Hoy el mundo pide que demos saltos al vacío, pero más que al vacío, son saltos a los inciertos, a los lugares desconocidos y poco transitados para entender que debemos encontrarnos primeramente para luego reconocer a los otros.

– ¿Qué dices querido amigo, juntamos nuestros mundos de nuevo y creamos uno nuevo?

Espero tu respuesta.

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