Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

No nos atañe dominar todas las mareas del mundo,
solo lo que está en nuestras manos por el bien que nos ha tocado vivir, extirpando el mal y dejando a los que vendrán una tierra limpia para la labranza.
J.R.R. Tolkien.

Para ser parte de los grandes momentos o de las historias que han marcado el mundo, debemos ser más activos en la construcción de seres sentipensantes y justos con las dificultades, es necesario ver y conocer como la transformación ha llegado a cada uno de ellos, y como de su propio entorno nacen ideas y acciones.

Es por eso, que en cada momento debemos adentrarnos más en la vida de aquellos que nos cruzamos, no todo es casualidad, es mejor la intencionalidad para de esta manera poder recordarlos y participar colectivamente en la construcción de lo nuevo, de lo novedoso y del cómo juntamos fuerzas.

Ya que estas, son las razones y los radicalismos que componen la veracidad del mundo, todos podemos ser esos actores que se necesitan, aun cuando el productor es quien dirige, por eso debemos seguir alimentando nuestros pensamientos y las escrituras para recordar los pasados y aprender que época tras época, muchas de las acciones se siguen repitiendo, y hoy es quizás solo una apuesta para sentir y saber que la esperanza vendrá del mañana, como respuesta a todas nuestras luchas.

Aquí el tema en concreto es el uso y la utilización de la tierra, todos queremos de una u otra manera apropiarnos de ella, por eso mientras más nos demoremos en hacer esta reflexión y en esta tardanza, sabremos que esta se sustenta en el no reconocimiento de las historias y de aquellos pedazos de nosotros mismos a través del tiempo, no entenderemos lo que muchos han sido como autores, escribas, soñadores, y todo lo que tienen en en común y es aquella tinta que ha sido de color carmesí que resalta triunfos, derrotas, emociones, infinitos y aun esas convicciones de morir defendiendola.

Hoy, la literatura es nuestra, y desde ella podemos comprender el paso del tiempo en las memorias que nos unen o nos distancian, aún faltan muchos descubrimientos, estos se van dando con el tiempo, muchos otros faltarán, pero generar interrogantes al mundo es poder creer y saber que en su tiempo todo será solucionado. 

Crear y reflexionar es saber que nuestro origen comenzó desde el polvo de estrellas y desde esa voz milenaria que dijo y hágase, dictando el principio y el fin y nosotros como humanidad creamos lo bueno y lo malo, lo que aporta y lo que resta, lo que es y lo que no, lo que algunos ganan y otros solo anhelan, pero ir más allá de todas esas disposiciones, sabemos que en la práctica nuestras acciones muestran lo que hay en nuestro interior. Por ello, hablaremos de un escritor, de aquel que hizo un mundo dentro del mundo, una oportunidad dentro de un despropósito. De aquel que creó la Tierra Media para describir los sucesos que posiblemente encarnamos como seres humanos.   

Hablemos de J. R. R. Tolkien. 

Este es su comienzo, un agasajo al escritor que no se lee, existe como muchos otros, se esconde entre sus letras, conoce del mundo, se reseña, y es como cualquier otro, con una vida, un mundo de creencias y de privilegios, su vida comienza con la vida de sus padres, estos, muertos a temprana edad, creció y padeció, vivo con su familia extendida, pero un día se enlisto al ejército, creyendo que encontraría lealtad, lealtad a sus amigos, sus compañeros, su nación, sus convicciones y esas predisposiciones para prolongar su vida.

Tiempo después su camino lo alejó de su familia, solo comenzó a recibir comentarios, razones y rechazos de cada uno de ellos, lo que escuchaba era tan incierto, que comenzó a creer en los rumores, rumores que lo llenaron de desprecio y desprestigio a sus nombres, que lo llevó a cuestionarse y a dudar de porque los había conocido. Su lenguaje cambió, su lengua ahora hablaba nórdica mente, perdió el conocimiento de su propio habla, ya no comunicaba nada, solo imagino cómo podría comunicarse, pero cada intento era fallido, escribía, hablaba pero nadie podía reconocer lo que decía, llegó el día en el que se resignó.

Un día salió a caminar, en la caminata solo se encontró, y pensó, es mejor crear un mundo, un mundo sin aquellos que había conocido, se sentó en el banco del parque, creo, hablo, y solo reconoció lo bueno de las luchas, de lo que nunca acabará, y para sí se dijo, desde hoy la modernidad sólo es la fantasía de nuestros aprendizajes, lo espiritual es para el hombre, y la historia es para los que nunca tuvieron risas, su alimento son los hechos de la sobrevivencia humana y los límites de su propia extinción.

Desde ese día el escritor comenzó a escribir y decidió hacer una invitación para que muchos le ayudaran a escribir la historia. Pero antes de hacer esa búsqueda pensó en cómo podía acercarse a otros. Y creo una pregunta para que todos puedan aportar desde lo que son, y esta pregunta será transmitida a otros por medio de una carta, sí, una carta, donde se cuentan las utopías, los posibles sueños, y los anhelos para nosotros. 

¡Excelente!

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