Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

¡Todo ha de comenzar!

Él roció de la lluvia nos acompaña para recordarnos el silencio que se debe respetar cuando el aguacero comienza a caer y nosotros a escondernos. La lluvia no olvida su esencia y es que gracias a ella hay vida en la tierra, bueno eso es lo que cuentan las leyendas de cómo habitamos este mundo.

Cada espacio que compartimos y/o recordamos en el presente, nos da a entender nuestro legado histórico y es por ello que poseemos una memoria. No como sinónimo de colectivismo sino de construcción de las verdades de la realidad. Es así que desde el inicio del tiempo hasta la eternidad del firmamento la existencia se convierte en fotografías y estas en palabras permitidas para su mención.

¿Cómo hemos de comenzar?, relatando la vida, las historias escuchadas, comentadas y/o reverenciadas. El lado oscuro de la humanidad es publicar todos los sucesos al exterior glorificando lo corrupto y deshonrando a lo justo de hoy, escondiendo el mundo en la virtud tardía de las mentiras de los medios de comunicación.

Romper con esa tradición es abrirnos a lo nuevo, al reconocer nuestro gran número de inciertos y vernos de forma personal, callando todo lo que nos rodea. Aprendiendo a relacionarnos y a diferenciar el conocimiento y las virtudes que dan grandeza.  Ya que debemos ver aquellos que saben actuar con las leyes de su gobernanza.

La política no daña al hombre, lo que en verdad lo destruye es la corrupción de su corazón, de su mente y del por medio del dinero, el cual soborna, seduce y engaña a los que nunca lo han tenido, no es cuestión de sexos es el fracaso de la ejecución de las ideas nobles, las que permite la concupiscencia de la vida pública. 

Es miedo, temor y la relación de lo humano con lo que lo rodea. Es no ver los colores del amanecer, como la sincronía de una tarde gris, lo que desconecta al hombre de la naturaleza. Hoy, los aguaceros incomodan, lo natural debe ser destruido, el control de los climas dan desorden ambiental y el animal racional cree que es mayor a lo que ha existido con anterioridad. Por eso la razón del hombre es su propia destrucción.

Calcular no está mal, hacer simulacros sí. No hay control efectivo, solo desorden impuesto. La naturaleza coexisten, se establecen y supera los beneficios del ciudadano, el Estado y las leyes. 

La piel del hombre tiene rastros, historias, personas, recuerdos, culturas, razas o esas uniones que han perdurado y otras que dicen ser fallidas, ¿la piel tendrá memoria de la lluvia o es un incierto más de nuestra despistada imaginación? 

Como seres modernos, nos creemos reales, pero olvidamos las pequeñeces que dan vida, alegría, nostalgia y amor, hoy somos seres anti sensoriales. 

La lluvia limpia nuestra alma, la forma de hablar y de relacionarnos, cuando llueva disfrutemos con transparencia las pequeñeces de la vida, esto nos dará libertad. Para hacer, creer y construir lo bueno de nosotros mismos. El presente se sustenta en caminar en lo incierto, en descubrir lo que falta y en olvidar nuestra razón ante el espejismo social de sentirnos más que otros.

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