La oscuridad es la primera luz que podemos conocer y desde ella crear las historias de la humanidad.
La noche llega, y todos corremos a escondernos en nuestros destinos -hogares- nos ocultamos de lo que ha acontecido en el día, rara vez pensamos en lo que hemos vivido, pero siempre seguimos buscamos con fervor el descanso para de esa manera olvidar. Ya que esta es la cura que conocemos con sencillez al ver pasar los días una y otra vez.
Mucho antes de lo que somos hoy -adultos- veíamos la vida, como la mejor historia que podemos interpretar. Leerla era ver los sucesos que en verdad llenan, para tener valor, fuerza y nuevas creencias al momento de construir con sencillez en medio del caos, ya que en aquellos tiempos disfrutábamos más lo que éramos, es decir en lo que somos existía la esperanza encarnada.
Todos necesitamos de otros, es por ello que ver las relaciones humanas es aprender a crecer, viviendo y en muchos casos sobreviviendo a nuestras propias soledades. Ya que estas nos hacen pensar en profundidad lo que es el tiempo, desde lo cercano como lo lejano para atestiguar la otredad.
Los otros son más que importantes, en ellos conocemos lo que es el pensamiento en silencio, la reflexión contundente y el reflejo de lo que nunca hemos construido. Ya que encontrarnos con ese otro nos hace dudar de lo que somos, tanto desde nuestros pensamientos, sentimientos y esas sensaciones que nos llevan a aceptar y/o rechazar lo que son. Y es a esto que esta temporada que estamos viviendo nos hará desenmascara lo que hay en nosotros y debemos cambiar.
Mucho de lo que hoy tenemos es el sacrificio de lo que poseemos, pero otra parte es el recuerdo de lo que alguna vez hemos anhelado con nuestro corazón, y recordarlo es escuchar el eco que nos persigue y trata de alcanzarnos para que hagamos un alto y prestemos atención a todo lo que hoy buscamos.
Ya que la senda que hoy caminamos es el recuento de lo que siempre hemos anhelado y por distintas circunstancias tratamos de olvidar.
El pasado no se puede cambiar, pero podemos con el convivir, mejorar las experiencias que nos han traído hasta acá es atender lo nuevo y lo que aún falta por descubrir. Ya que nuestro destino es conocer y entender que el tiempo como la luz siempre han existido y en nosotros hay una marca que nos dice cuanto más aprendemos así podemos vivir. Es por ello que más que brillar debemos hacer la mejor argumentación para trascender.
La esperanza es lo ultimo que se pierde y ese esa es la reflexión de la caja de Pandora, creer en ella es aprender a perdurar, permaneciendo en obras, en fe y en amor para ver lo imposible posible.
Nuestro destino está en formación. Actuemos y creamos. La primera luz era la oscuridad y nosotros la convertimos en tinieblas, pero vencer el mal que yace en nuestro interior, es ver al cielo y disponer lo que somos para que esa luz resplandecer como la aurora que va en aumento hasta convertirse en día.
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