-He deseado la dicha desde el día en que te vi.
Todo comienzo nace desde un saber, todo lo que nos rodea se relaciona y nos atrae, el mundo está lleno de posibilidades y con el pasar del tiempo aprendemos las destrezas para vivir en él, fracasar no es sentirnos derrotados, sencillamente es aprender a saber que existen otros rumbos, todos y cada uno de nosotros estamos hechos de anhelos, rencores y esos deseos de obtener venganza, pero este tiempo llegará, y si no llega, abandonemos todo, y vayamos tras nuestras propias sombras, esas que pesan en todo momento y nos hacen singulares y distintos a otros.
Nuestra diferencia es la virtud que poseemos, esta nos hace sentirnos vivos, para pensar un lugar y así poder echar raíces, raíces que son muestra de nuestras tradiciones, nuestros entendimientos y de la crudeza de saber que en soledad caminamos para encontrar un hogar.
El que encuentra un hogar, reconoce la voluntad dentro de las acciones, las cuales van más allá de las condiciones y de esos deseos efímeros de siempre abandonar todo por una fantasía. Nuestros pasados se encontraron e hicieron un hogar, se mantuvieron hasta que conocieron en si la muerte, pero antes de ello, emprendieron y cambiaron la mirada dentro de las circunstancias; comenzaron, aceptaron, persistieron y retornaron a lo que en verdad da vida, la raíz de lo nuevo y lo responsable ante el mañana, ya que la promoción de las desiciones, tarde y/o temprano resulta ser lo soñando cuando pasan miles de noches.
Continuara…
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