Puede ser por el tiempo que conozcamos, pero nunca será la dirección de nuestras debilidades.
Mucho tiempo atrás todo lo que somos y éramos solo es un producto de moda, esa moda que solo obstaculiza las verdades de nuestro ser interior, las ausencias existen tanto físicas, como espirituales, debemos reconocer que siempre una predomina sobre la otra, las ausencias nos limitan y nos dan una cuenta de cobro que no sabemos manejar, porque es tan eficaz y diciente que todo nuestro presente comienza a transformarse, quizás es el comienzo de nuestro propio reconocimiento y la tardanza de nuestras acciones posteriores en nuestra nueva y novedosa forma de asumir la vida, hemos pasado tanto tiempo sin reflexión que ahora esta es la directriz que podemos manejar para nuestros días lejanos.
¿Cómo podemos avanzar sin tanto protocolo? Sencillo, analicemos la vida, comprendamos el camino y sintamos todo lo que puede estar relacionado con nosotros, porque dentro de este reconocimiento comprenderemos que la vida no es tan llena de cosas banales, sino de esas pequeñas muestras de gratitud a nosotros y a esos otros que comparten con nosotros en sus propios días, somos hechura y directriz, somos eternidad y principio, somos el ejemplo a seguir de nuestras propias sombras, estas las tenemos, como referentes para no fallar y volver a un estado peculiar y minucioso de nuestro estancamiento, la soledad llega, y todo lo que conocemos sólo puede ser un espejismo nada más.
Romper el silencio es conocer la soledad, pero esta se conoce aún en los tiempos donde nos sentimos débiles y estamos llenos de gente en nuestro entorno, donde nuestros pensamientos son tan frágiles que no sabemos en verdad que acción tomar, porque todas pueden ser necesarias, pero no todas nos llevan al umbral de nuestra propia gratitud y es ahí donde nuestros errores se evidencian y nos pesan al hoy por no aceptar lo que hicimos en un tiempo desesperado y es ahí donde muchos se aprovechan de esa oportunidad y hacen el peor de los desastres sobre el ser humano, y es crear dependencia emocional y/o afectiva, porque más allá de ser acertado, esa es la secuela de la dominación existen y los nobles solamente son los que salen lastimados.
Porque lastimar no es sino el hecho de no dejar vivir a otro, porque la vida si tienes caídas, pero de estas cada uno se levanta las veces que sea acertado, porque caer es aprender a levantarnos, pero cuando se habla de soledad, dependencia, y aun falta de valor propio, todo lo que somos solo se convierte en un detestable fantasma de nosotros mismos.
Nosotros tenemos a alguien en vida y es a nosotros mismos en soledad, en oscuridad y en silencio. No somos capaces de reconocernos, de mirarnos al detalle y aún de asumir que en muchas ocasiones necesitamos de alguien para así comprender nuestro detestable orgullo. Somos humanos y eso lo reconocemos cuando nos vemos cara a cara con alguien como nosotros que busca el mejoramiento de nuestro yo interior. Y ese temor se vuelve en valor para solamente perseguir, y encontrar nuevamente lo que siempre hemos sido, la perseverancia hacha carácter y la soledad como grandeza de ver a muchos y nunca más soltarlos.
Soledad, oscuridad, tiempo y razón son fuentes inagotables de saber en verdad quiénes somos.
Soledad – Yksinäisyys
Vida – Elämä
Otros – Muut
Nosotros – Meitä
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