Existe frustración desde el discurso y el convencimiento que generar, es más peligroso.
La realidad que vivimos, compartimos, percibimos es solo la muestra conjunta de nuestras representaciones mentales, todo lo que creemos, aguardamos y aprendemos hacer parte de lo existente, de lo que nos acompaña o de aquello que nos deja en un estado de anonadamiento por entender lo que ocurre.
En ocasiones somos felices, en otras nos angustiamos, pero quizás el estado de mayor conmoción es la tristeza que nos hace determinar acciones de cambio, de ver hacia adentro y de entender que la vida es una secuencia conjunta de sucesos que nos alcanzan y no llevan a otro nivel de lo que somos. Ya que en esa acción estamos en todo momento, para ampliar nuestra zona de confort.
A veces tenemos pensamientos recurrentes, en otras ocasiones solo son ideas que nos forman, y nos destinan a algo más. Quizás lo concreto y lo vago se suman para decir que somos más que historias. Somos sentipensantes, críticos, racionales, positivistas y emocionales, todo esto yace en nosotros y al pasar de los días lo configuramos de la mejor manera.
Luchamos una y otra vez con lo que el mundo dicta, ya sea con el sistema o en contra de lo que buscamos sin descanso, ¿será la felicidad, el gozo, el poder, el placer?, pero nuestra mayor lucha está en nosotros mismos, son nuestros monstruos y/o demonios los que luchan contra nuestro Yo para hacer lo que venimos haciendo, o para cambiar el rumbo de lo que tenemos. Y esto conjugado con nuestras pasiones, deseos, eros, generan la tensión que nos acerca o aleja de lo que es bueno para nosotros.
No solemos aceptar lo que nos hace bien con frecuencia, más bien nos consumimos una y otra vez en lo que creemos que nos satisface, pero al final y a las cuentas claras, eso no distancia de lo que es el vivir, ya que los excesos nos convierten en seres egoístas aun con nosotros mismos y con esos otros que nos rodean.
Los excesos son la negación misma del otro, de lo que creemos que hacemos por ellos, y aun de nosotros mismos en el sentido amplio de la compañía, y no en codependencia, sino por decisión y convicción de quedarse una vez más. Es importante tener la capacidad de decirnos no una y otra vez para superar la dependencia de ser aceptados o rechazados por otros más que por nosotros mismos.
Ya que si nos aceptamos, sabemos decidir, cuidar, fortalecer y decir que el tiempo ha terminado. Todo tiene un comienzo, un punto medio y un final, que a decir verdad es esperanzador, porque podemos soñar de nuevo y creer que lo que hemos hecho ayudará a muchos aun si no caminamos por la misma senda y aprendemos a ser espectadores de las alegrías y las tristezas ajenas.
Ahí yace una dificultad, queremos satisfacer a otros sin satisfacernos a nosotros mismos, y nuestros excesos nos lleva a errar una, y otra vez, pero si superamos esa disposición, aceptamos que trabajamos para nosotros y para otros, viviremos de una mejor manera. Existencia es reconocer al otro, ayudarlo, verlo brillar y si es el caso acompañarlo para que siga engrandecido, no como dios, sino como un actor de la sociedad que trabaja para ser la mejor versión de los suyos.
Hemos de vivir muchas circunstancias, actitudes o esos fenómenos que no entendemos pero estos sí que están con nosotros y con los que nos rodean –otros actores para ver siempre-. Hoy podemos estar en una ciudad, en una edificación, mañana en un corregimiento, en un camino, o en una ciudad que desconocemos pero siempre estamos en movimiento. Quizás como una canción que nos diría algo más de lo mismo, nos habla de las emociones, los sentimientos, del respetarnos o de la tiranía de otros, porque esto sí que nos falta para levantar la cabeza y entender el sentido de la vida, el cual es un proceso de dignidad, de aceptación y en muchas ocasiones de muerte a nosotros mismos para entender la magnificencia de la vida.
Existimos por una razón y esta es más grande de lo que podemos ver, quizás hace un año o dos pasaron cosas, que nos marcaron, que nos dejaron en shock, o que nos quitaron un poco de lo que reíamos, aceptar, asimilar y transitar es el proceso, es la certeza de que podemos seguir avanzando y no quedarnos en el mismo espacio. Nuestro cuerpo es resistente, resiliente y persistente y con actitudes de perdón nos lleva a madurar, a establecer un nuevo rumbo y perseguir quizás lo que soñamos en un principio de nuestra vida, por eso ir en pos de lo que está más encima del sol, es no ir tras el viento.
Más bien es creer en lo invisible, en lo real y lo concreto que nos hace ver el vivir como la mejor acción de bondad que podemos tener con otros, con nosotros mismos y con aquellos que aún no han llegado como con aquellos que ya se marcharon y no volverán.
Vanidad de vanidades es el tiempo, las emociones, las riquezas, el eros, y los excesos, todo parece una vanidad, pero determinemos y vámonos a la acción que se conjuga con la reflexión y nos vuelve a llevar a la acción, parece un ciclo sin terminación, parece una metodología, una acción praxiológica, o quizás solo es el vivir con sentido y claridad ante el mundo y su realidad. Trazar el destino mayor de la existencia, es no negar o reducir todo, más bien consiste en mirar a atrás, saber quienes han estado y quienes hoy siguen con nosotros. Agradecer de corazón, amarlos y soltarlos. No muchos son eternos en la vida, y volvemos a la canción, que se compone con una melodía, un tempo, y una letra que nos hace recordar todo lo que vivimos.
for: @andreapinillog
Deja un comentario