Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Impetuosidad es la historia y sobre ella la naturaleza.

.y al hoy solo comenzamos a creer que es importante, el viento es aliento de vida, mensajero y que en conjugación con el colibrí llama a la vida, aun cuando esta tiene un vuelo fugaz. Caminar es depositar en la palabrería la riqueza de nuestra milenariedad, hemos encontrado de igual manera nuestro espíritu, ese fuego que podemos llamar hogar, donde mantenerlo vivo es conversar una y otra vez creyendo en la obra que constituimos, ya que lo esencial es cuidar. Pensemos un poco más ¿desprendemos de nosotros nuestra materialidad? si es así, esta acción nos lleva a encontrarnos, ya que somos un sueño y una verdad para este tiempo.

La conquista destruyó en nosotros toda relación significativa, el guayacán es la insignia del mundo-pensamiento-, del legado que escondimos en palabras españolas usadas con mucha regularidad -guache, guaricha, cucha…- y no sabemos bien su significado,  la creencia se nos impuso sobre la creación comprendida, es de nosotros aceptar de una vez por todas que nuestros pasados soportaron en lo más íntimo la destrucción de la naturaleza y forjaron sus ánimos pasivos para sobre llevar la vida misma, esa que se evidencia en la profundidad de su mirada y en las palabras de los mayores.

La laguna corresponde a la vehemencia de la historia, al territorio sagrado, a la tradición hecha convicción y a esa pasión de nombres perdidos, sus mitos son nuestras leyendas y sus pasos conmemorados, son la ignorancia de nuestra actualidad, la región se ensancha y muchos son los territorios sagrados que faltan por conocer, de ahí en adelante lo que nos resta son montañas, rocas y esas hojas que se recogen en el camino, ya que cargar lo que contemplamos es unir con otros las historias que nos falta por contar, lo impetuoso se observa una y otra vez, somos de ahora en adelante de este espacio, donde conocer es disponernos a nuestra cosmología, esa que fue y siempre será de nuestro viento porque desde ahí nos llegó. Colores, formas, sensaciones, son los espacios de nuestros ancestros, sus flores las conocemos no como ellos, pero si las personalizamos para siempre disponernos en su belleza, parecieran maleza, pero solo es un estadio de su crecimiento, desde ahí todo lo que se produce en el ingenio natural es solo la secuela de que hemos estado por mucho tiempo sin valor.   

Pasados en el tiempo, nostalgias sentidas, trozos de trochas y recuperaciones justas, los boquetes dictan la malicia de unos corazones ambiciosos, no hubo más descontento que lo del rey de España por formalizar valor a algo que no lo tenia -hablamos de oro-, en ese instante solo era el trueque lo que valía entre hermanos, se compartían lo que poseían, su trabajo con la tierra, sus semillas, o las mantas que cuentan sus historias. Al hoy debemos ser prudentes, no hay cabida para el irrespeto, fuimos pequeños una vez, pero el tiempo nos ha traído hasta donde estamos, volvemos a los inicios y a esas historias que dan transformación a nuestra esencia en el mundo. Cuentan los mitos y las leyendas que la tierra que habitamos fue de nuestros caciques y zaques, que se prepararon toda una vida para ser los líderes de una lengua, una raza y una región.

Su preparación es sabiduría impartida por los ancianos, muchos gozan de lo que no es suyo, su alegría de corazón son los hijos de sus parientes dice el adagio, cada ofrenda es el tributo al buen nombre, las mujeres como la tierra han sido enmarcadas por el matriarcado, sus identidades son más fuertes que la de los hombres, el legado, las costumbres culturales emanan de sus historias y desde ahí el acercamiento a lo que siempre debe ser el mejor consejo, paso a paso se va llegando a la cima, esta sima que es un mirador y captura dentro de si, la magnificencia de los pasados rituales de honra, cuidado y saberes. Son las palabras conservadas por el viento, las que se estaciona y nos da mensajes, la reflexión es continua y une al tiempo pasado con el porvenir y siempre demuestra esperanza.

En la espalda de la mujer se conversa con el infante, se da su alimento natural como el espiritual, se controlan sus emociones y se enseña a ser sensible a las causas. Los hombres como las mujeres están destinados a la guerra, es prevalencia a la identidad de su raza, desde ahí hasta el final se reverencia todas las conductas de superioridad, aun cuando estas solo son el sesgo de la idiosincrasia.

Vivamos al porvenir, conozcamos la historia y conservemos lo necesario, la naturaleza nos habla, la laguna no acerca y el agua se lleva como los otros elementos (tierra, aire y fuego) lo que en verdad es de la vida, nuestros sueños, pensamientos y sensaciones que debemos compartir, no estamos solos, solamente creemos en algo que se nos dijo como murmullo, pero ese murmullo es falso, entre nosotros somos hermanos, no es por sangre, es por la tierra que habitamos. 

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