Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Si el mundo ha de cambiar, debemos levantar la voz por aquellos que no la tienen.

Pasar por distintas circunstancias nos ayuda a ver con celeridad, la vida, los retos y aun esas condiciones sociales que no nos permiten desarrollarnos, todos sin importar donde estamos, hemos tenido que enfrentar los hechos que nos rodean, esos que comienzan a desarrollar en nosotros indignación, rabia justa o aceptación al fracaso. El cual debemos asumir para entender que no importa el día, la hora o el momento todo esto pasará.

La sociedad está dividida, víctima o victimario, asesor o asesorado, el que tiene éxito o el que no, el que tiene todas las posibilidades o aquel que las busca cada día y no entiende el porque no es posible obtener todo lo que otros ya tienen, y acá no solamente hablamos de lo económico, lo político, lo educacional, lo emocional, sino todo aquello que permite que el ser humano crezca y decrezca si es así su fundamento.

Pasamos distintos estadios emocionales, laborales y sociales, todo lo que nos rodea es parte de lo que merecemos entender, el mundo está avanzando cada vez más rápido, el tiempo no alcanza, aún cuando hemos llegado a cierta edad comenzamos a escuchar ciertos rumores que nos impregnan miedo o terror al mañana, pero quizás no es el tiempo, son los ojos con los que vemos la realidad, los que han cambiado y ahora muestran lo distintos que somos ante el ahora.

Este ahora es diferencial al resto de momentos que nos han acontecido, todo ha tenido que pasar para que llegásemos hasta acá y pudiésemos ver con tranquilidad que los errores forjan el carácter, nos retan a ser distintos y aceptar la vida y la virtud como secuela de nuestro existencia y coexistencia si así lo llamamos dentro de lo que creemos. 

Hay mujeres, niños, extranjeros que sufren, hay hombres sumidos en el consumo de sustancias psicoactivas -drogas-, hay jóvenes que son vendidos en el mercado blanco, y hay muchas poblaciones que no tienen servicios básicos. Las políticas sociales han caducado, los intereses de los gobiernos es mantener la misma dinámica de desigualdad, el sistema nos condena una vez más a la exclusión, el dolor, y la miseria de los marginados, de aquellos que son invisibles en la sociedad y para esta.

Muchos conocemos las periferias de la ciudad, estas que cada vez más crecen, se establecen y se convierten en la herramienta de guerra, para los Estados, que ven allí la posibilidad de caducar sus negociaciones con los intereses reinantes, y sucumbir sus estrategias de cooperación internacional, que bien como lo dijimos a caducado, ya que muchos de estos comienzan a pensar diferente cuando hay otros solidarios a sus causas y los acompañan en el proceso.  

Que nuestra comodidad no nuble nuestra visión de la realidad, podemos decir que estamos errando en el concepto de solidaridad, de trabajo conjunto y comunitario, claro con esto no decimos que todos debemos enfocarnos en solventar las necesidades de otros, pero si debemos trabajar en ser más sensibles y empáticos con quienes nos rodean, no es una moneda, no es un billete, es poder brindar lo que el otro no ha tenido, una escucha, una palabra de ánimo y porque no, una que reta desde lo más personal hasta el cumplimiento de sus sueños.

La injusticia es un tema que debemos aprender a observar, analizar y a buscar en ella los referentes para poder superarla, el mundo es injusto, no todos tienen lo que sueñan, y suena condicionante, pero es que debemos entender que si queremos cambios estos debemos buscarlos, hacer es parte de ello, creer es sumarle misticismo, pero ayudar y servir a otros es cambiar el destino de lo que somos y de lo que comenzamos a construir. 

  No es solamente hoy, ni mañana es la perseverancia en el tiempo lo que nos ayudará a cambiar nuestra mente, nuestra cultura, y aun esos paradigmas que nos gobiernan, ya que tenemos que buscar nuevas fuentes de información, y de no estar parcializados por el lugar donde vivimos, trabajamos o desarrollamos nuestras habilidades, cualidades, dones y talentos. 

Desde que haya un ser humano víctima de injusticia, los creyentes no pueden estar contentos. Mas bien sigamos trabajando, fortaleciendo los conocimientos y conceptos, todas las manos ayudan, forjan y establecen un nuevo destino.

Hoy no solo Colombia, sino muchas naciones del mundo buscan alternativas, donde hablar de justicia no es solo con lo humano, sino con lo ambiental y lo animal, donde nuevas fuentes de energía y desarrollo son pensadas, donde la riqueza más que distributiva sea accesible para los que trabajan y se esfuerzan, donde el entretenimiento más que entretener, sea crítico con lo que es la realidad, y que en todos exista la reconciliación.

Ya bien estamos cansados de los colores, lo bipartidismos y aun esa selección del fuerte sobre el débil, todos podemos apostarle a gozar, disfrutar y entender que el mundo, el cambio, y la realidad es una tarea de todos, si de mí, de él, de ella, de nosotros, de vosotros. Si tu quieres cambiar el escenario puedes irte a otro lugar, pero si decides quedarte en tu país de origen, hablemos con verdad, respeto y reconocimiento del otro, esta es una tarea que nos convierte en personas de fe, de unidad y de solidaridad con los que no han tenido. Ya que somos del sur siempre y si necesitamos de la dignidad que esta se haga nuestra costumbre.     

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