Un interrogante para pensar lo que nos mueve la vida.
La sensación de anhelo es la esencia de todo gran interrogante, este es el propósito, el poder y la posibilidad para expresar, escribir y hacer algo memorable, honroso y valedero en el entretejido de las historias de otros con lo que somos. Todos existimos dentro de lo que nos define y lo que poseemos, esta es la forma en que comprendemos y apreciamos la vida, la cual tiene altos y bajos pero siempre debe estar llena de gratitud.
El más allá aún no lo conocemos, este es cercano y lejano si consideramos la verdad entre nuestras relaciones y la realidad.
Todo parece cercano, pero a ciencia cierta todo está más lejos de lo que imaginamos, nuestra realidad se transforma y nosotros debemos levantarnos para volver a reiniciar nuestros días, esto nos permite escribir la historia, entender sus causas y sus consecuencias, sus intenciones, silencios, sonrisas, lágrimas y algunos besos. Nunca podremos explicar el cariño, el afecto y el amor que sentimos y recibimos, lo único que es nuestro es la sensación que despierta nuestras dudas y confesiones mayores.
Todo lo negativo y positivo hacen de los sucesos la memoria, el recuerdo y el camino que falta transitar.
La sociedad en general tiene cargas y nosotros debemos ser ese puente solidario, ser la línea base ante lo imposible que es posible desde lo que conocemos, quizás un mensaje de esperanza y gozo es lo que necesitamos. Por ello, hoy aprendemos de los que ya no están con nosotros; gracias a sus esfuerzos y gritos han roto en nosotros la subjetividad de las ideologías que nos han concedido el retraso que poseemos. Ser parte de este cambio es saber que la esperanza es inquebrantable y la justicia es tardía.
Deja un comentario