La experiencia se hace al compartir lo que somos y en aceptar a otros.
Caminando se construyen sendas, hechos y lecturas sobre lo que en verdad ocurre, de a pocos, leer nos lleva a descubrir gustos y pasiones, es por eso que lo que observan nuestros ojos se vuelve una necesidad que solo se cura leyendo.
Comenzar es aprender a buscar para construir resistencias, es enfocarnos en lo que necesitamos y es creer que desde lo diferente podemos actuar. En el camino nos encontraremos con lecturas valiosas y con otras del lenguaje dominante.
Trabajar en ellas es mirar con atención, para así abstraer la verdad que resalta. Los textos escritos no tienen impedimentos, son aperturas al conocimiento y a la unidad del lenguaje didáctico, que resumido son historias. Es por eso que iniciar un nuevo libro es abrir todo un gran lienzo y sentir su compañía, sus expectativas como esos aires para imaginar.
La escritura nos aclara, nos acerca al poder y nos hace entender que somos extraños que buscan compañía en los viajes largos.
Los libros hoy, dan más esperanza que las noticias, que los hechos, y que lugares emblemáticos de cada región, por ello, volver a esos sitios es sentirlos, apropiarnos de ellos y poder ver su historia actual. Poseerlos es saber que todo lo que nos precede es solo una excusa para entender el camino. Somos un millar de aprendizajes reflexiones y semejantes con otros, por eso queremos, buscamos, y anhelamos un mundo lejos de la ciudad, donde ver el desarrollo de la naturaleza es saber que antes y después de nosotros hay vida.
Aún faltan muchas experiencias por contar, podemos estar convencidos que ya hemos logrado todo, pero que esa verdad no nos ciegue. Nos falta salir de nuestras disposiciones para acercarnos a la libertad de las posibilidades. Es tiempo de vencer la corrupción que yace en nosotros y en la sociedad. Construyamos, creamos y damos valor aquellos que se les han robado. Somos profetas de la justicia y la restitución cuidemos de los invisibles.
Una promesa lo dice todo y lo esconde, las palabras son el acto más revolucionario, escribirlas es resistir, es demostrar la influencia que tenemos en otros y ellos en nosotros. Por ello las palabras son ideales, son regalos, son praxis y de esa forma construir un mundo justo.
Comparte, cuestiona, cuida y enfócate en una causa, es tiempo de sumarnos.
Todos tenemos inquietudes compartámos las:
¿cómo construimos un ser genuino?
¿Este entenderá las relaciones sociales y económicas que dominan?
¿Superará el lenguaje que hoy reina? Estas son parte de las inquietudes que podemos tener al leer, al hacer experiencias y al compartir con otros, por ello seguiré trabajando.
Después de todo ya hemos comenzado, nuestra esperanza la escribimos y desde ella construimos un mejor mañana. Con peculiaridades, dudas y muchas conversaciones, es por ello que debemos fortalecer el cariño, el afecto, el amor, y la lealtad.
Somos el presente de la vida, la muerte es justa y el conocimiento es el puente para construir lo ideal con lo real. Pasaremos las dificultades y estas las convertiremos en historias, ya no somos los mismos que antes, expresamos nuestros pensamientos.
PD, si tienes respuestas a las inquietudes, conversémoslas.
Deja un comentario